COMIDA DE NIVEL.

Volvimos a disfrutar de una comida en este templo del vino el pasado viernes. Pese a que en un primer momento preparabamos un estruendoso agape para 6, los fallos se sucedieron y acudimos dos amigos el viernes a mediodia en un menu cerrado salvo detalles dias antes con Juan. Ya se ha dicho casi todo del restaurante, asi que no me extendere en detalles, salvo, eso si, romper una lanza en favor de la cocina de Enopata, con una materia prima de nivel, y una mano en copcina para los arroces fuera de lo comun. Tomamos surtidos de ibericos (bien), tomate de tierra valenciano con ventresca (sobresaliente, que potencia esos tomates), daditos caramelizados de rabo de toro y manitas (notables, agradable contrapunto) y una más que generosa racion de arroz meloso de pato (potente, trabado, con la carne bien integrada). Carro de quesos artesanos y una copa. Regamos con 1 fino, 3 champagnes, 1 blanco, 3 tintos y 1 vino de postre. Todos diferentes. Si la comida tiene el notable, los vinos la matricula de honor. Por citar tres (dos vinos, un champagne), Carruades de Lafite 2004, Culleiron les Serines St. Joseph 99 y Jacques Selosse Initiale. INSUPERABLE. Precio sin bebida, 50 euros pax.

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