Si de lo que se trata es de comer cocido lebaniego, no te vas a sentir defraudado porque lo bordan. Caldo con fideos para hacer boca y cazuela al medio con cocido hasta reventar. Buenísimo.
Los postres no desmerecen. El típico canónico y un flan de queso que se saltan las lágrimas. Todo muy casero y muy de toda la vida.
Si a eso le añades un pintoresco local con buenas vistas de Potes, amabilidad en el trato y uno precios muy honestos, hacen que este restaurante sea muy recomendable.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.