Para mí en la zona de Russafa creo que es un restaurante al que hay que tener en cuenta. No hay grandes alardes, pero se cena bien.
La carta de vinos es un poco corta, con una gama de precios, más o menos entre los 15-25 euros. Nosotros pedimos Rafael Cambra 2. Las copas cumplen, pero no hay servicio del vino propiamente dicho.
La atención en todo momento es simpática y amable. De comer pedimos bravas, lacón con pimentón, rabo de toro deshuesado con cous-cous, un variado de croquetas y brick de morcilla. Después secreto ibérico para compartir. Todo bastante bueno. Local recomendable.
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