Ayer comida en La Matandeta con toda la familia. Día de Navidad y el tradicional puchero que sigue preparando María Dolores. Ese día se vuelve a meter en la cocina y nos prepara el puchero que cocinaban su abuela y su madre. A mí se me saltaron las lágrimas entre cucharada y cucharada de ese caldo, regalo de los dioses, y me acordé de mi iaia, y de tantas navidades pasadas en familia, esta vez con la familia de La Matandeta. ¡Qué lástima que María Dolores solo quiera preparlo el día de Navidad!. A ver si entre todos la convencemos para que haga como en las Fiestas de Moros y Cristianos, el medio año y nos regale otro dentro de unos meses. De los entrantes, que precedieron al suculento puchero y que preparó Rubén Ruiz jefe de cocina y yerno, destaco la ensalada, un abanico de colores en pleno invierno en el que no faltaban tres clases de coles, las alcachofas de invierno, las frutas de los bosques, los primeros tirabeques que traerá la primavera.... Para llorar de emoción.
Bebimos Olivastro, un vino de autor, variedad bobal, Utiel-Requena.
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