Hace años que acudo a este restaurante y cada vez me gusta mas, aunque debo apuntar que en esta ultima visita me sorprendió la falta de disponibilidad de platos que aparecían en carta, supongo que se debe a un fallo de su proveedor habitual y que Agus, el propietario, no ha querido arriesgarse a comprar en otro sitio.
Su decoración no tiene nada que destacar, aunque para los que amamos los vinos y la buena mesa, no importa demasiado.
Dos personas que nos deleitamos con, patatas con huevo frito, foie y trufa, cebollitas con garbanzos y setas, dados de solomillo con setas y foie, fricandó y surtido de pastelería casera, todo ello con un Coma d´en Romeu 2002 Priorat y cafés, por 85€
Puntazo para el amigo Agus, que echo para atrás la primera botella de vino por olor a corcho.
Decantadores por doquier, copas Riedel, cámara climatizada, profesionalidad y buen hacer, no hay mas secreto para este sensacional restaurante.
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