Aceptable restaurante en el barrio del Carmen que basa su oferta en un par de menús, uno a mediodía a 10€ y otro de noche a 16€ este último sin postre, ni bebidas.
El local es de ambiente desenfadado, servilletas de papel y mantel de tela.
En el menú de noche la oferta es variada y puedes elegir entre 10 primeros y 10 segundos. En general los platos son correctos, sin demasiadas florituras y las raciones son abundantes. Tiene también una carta de postres caseros en el que destacaría el helado de queso cabrales con sopa de manzana.
Reducida carta de vinos y copas Schott. El servicio del vino se limita a dejar la botella en la mesa y punto. Pedimos un Prado del Rey Roble 2003 que estaba a la temperatura correcta. El servicio en general es amable.
Buena relación precio-cocina, adecuado para salidas con amiguetes.
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