El local bastante moderno y atractivo, aunque con grandes fallos, ya que el salón donde cenamos tenía una excesiva luz y eco, de manera que sólo éramos tres mesas y escuchabas todo lo que se decía y hacía (muy poca intimidad). Pocos detalles, hacía tiempo que en un restaurante así (y a estos precios) no me ponían unos cacaos y unas aceitunas con el martini. Buena carta de vinos, decidimos un Paisajes V, con un servicio de copas correcto, aunque mejorable, y el servicio del mismo también mejorable (con la segunda botella nos cambiaron la copa y, algo sorprendente, nos cambiaron también el modelo de copa cuando el vino era el mismo ¿?). Tomamos de entrantes un pulpo "a su manera", muy sabroso y bien preparado y presentado, unas mollejas crujientes, también muy sabrosas, entrañas de kobe y de principal kobe. Nos ofrecieron las entrañas de kobe por ser especial, pero teniendo en cuenta que el principal era el kobe, mejor hubiera ofrecido otra delicia de su carta. El kobe sabroso, pero mejorable la presentación, simplemente a la brasa con unas patatas asadas. Los postres muy buenos (yo pedí un coulant de chocolate), pero al principio debería haber avisado de que tardaban diez minutos, para tenerlos más preparados y no esperar ese tiempo entre la cena y los postres. Aunque me invitaron y no pagué, por lo que vi, RCP floja.
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