Una vez más la visita a donde Fonso, es garantia de comer bien y un precio "arreglado".
Día de trabajo por la cuenca del Pisueña y como llega la hora de la comida decido ir donde Fonso. No describo el rte. por que está suficientemente hecho anteriorment. Me decido por el menú del día y Fonso me ofrece y pregunta, si me gustan los callos. Le respondo que ¡naturalmente!. A si que me decido por una ensalada de: queso de leche de búfala, con tomate, jamón, buen aceite y sal maldon. Bién presentado y de calidad de sobresaliente. Después llegan los callos. Extraordinarios, salsa untuosa, ligada, espesita, con un gran punto de cocción los callos. De los de mojar y mojar. Le pregunto ¿estos Callos?. Respuesta : De buey de Kobe. ¡Oño!, le respondí : Así Cualquiera. Día a día te superas. Por respuesta, la sonrisa de Fonso. De postre unas natillas caseras de turrón, muy ricas y frescas. Acompañamos la comida con 2 copas de Carlos Serres-08 Cr. y una botella de agüa mineral Solán de Cabras. Y cerramos esta sencilla pero suculenta comida con un café.
Una vez más la visita a donde Fonso, es garantia de comer bien y un precio "arreglado".
Es que esos callos, bién merecen una visita al mediodía. Además ahora hay setas.
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