De visita turística por Sevilla, nos recomendaron en el hotel este

De visita turística por Sevilla, nos recomendaron en el hotel este restaurante, y fuimos.
Ni hablar del entorno, un barrio con un encanto impagable, lo mejor que te puede pasar es que no lo encuentres, sólo por el paseo que te llevas de regalo por el barrio de Santa Cruz.
El local, me encantó: muy clásico, pero en absoluto descuidado: la decoración, la vajilla, la mesa y hasta el olor muy agradables.
El servicio fue lo mejor; UN MAITRE con todas las letras, que sabe lo que vende pero es cercano y humilde, con un carácter afable, muy de agradecer en la ciudad de Sevilla.
Es verdad que escuchamos algunos voces en el salón, pero casi lo agradecimos porque ese día llovía y no había mucha gente.
La carta corta, pero con incorporaciones de mercado. Tomé pescado, fresco y bien elaborado, sencillo, bien presentado, yo no pido más frivolidades. Me encantó.
la carta de vinos, la encontré algo cortita, faltan muchas representaciones nacionales.
pero el servicio del vino que pedimos fue muy correcto.
El postre: no se me olvidará jamás: soufflé de higos al cava con chocolate. Yo que no soy muy de postre.... el nirvana.
Como estoy hecha a los precios de una capital más grande, la verdad por 50 euros me parece barato lo que recibimos. Muchas veces he pagado 100 por persona sin recibir ni la mitad de lo que la Albahaca ofrece. Lo recomendaré, sin duda.

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