Restaurante El Rincón de Goya: Un buen cocido en la zona bien


Buen restaurante con un coqueto salón en su interior, la mar de agradable para mantener una comida de trabajo como fue el caso.

No nos complicamos mucho la vida y los 3 comensales pedimos cocido.

Después de un aperitivo cortesía de la casa acompañado por una copa de rosado espumoso, llegaron 3 pucheros de barro y se procedió al ritual de los vuelcos, según lo entienden en este caso:

- Llegaron los platos con los fideos y en el primer vuelco, y como no puede ser de otra manera, se vertió el caldo acabando por conformar una reconfortante sopa. Ya en la mesa y en perfecta sincronización, se habían retirado los aperitivos y se había colocado una fuente con las piparras (realmente muy sabrosas), y unas cebolletas para poder escoltar las respectivas sopas.
- Posteriormente y de los mismos pucheros, se llevaron a cabo los segundos vuelcos con los siguientes ingredientes: garbanzos, carnes, zanahorias y la albóndiga de pan.
- En una fuente aparte se presentaron las patatas y el repollo.

El ritual lo llevan muy por la mano y en términos generales tengo que decir que el cocido estaba muy bueno, destacando el morcillo, el tocino y los garbanzos como elementos sobresalientes, de toda una sinfonía de ingredientes y de sabores.

Para acompañar las viandas, pedimos un Arzuaga crianza que vino al dedo para la ocasión, aunque estaba un tanto subido de temperatura.

Compartimos 2 postres con garrote: una tarta tatin con helado de canela (bueno), y un milhojas con mousse de chocolate (cum laude!).

Cafés, infusiones y unas tejas y trufas como cortesía de la casa cerró la comida del lunes.

El servicio correcto y atento. Los platos generosos y bien presentados. Los tempos perfectos.

Volveré sin duda.

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