He estado varias veces dada la proximidad de mi anterior domicilio. En la casa de campo, un entorno extraordinario, especialmente en verano, para cenar en la terraza ajardinada. Diferentes salones acojedores en el interior.
Cocina clásica gallega, tradicional, con buena materia prima. Destacaría esas filloas rellenas de setas, el rodaballo, pulpo con cachelos, chuletón a la brasa... La carta es amplia, con bastante marisco cobrado según el peso.
Vino: una carta con vinos tradicionales, de diferentes precios. Tirando a lo económico, un Finca Resalso de Emilio Moro, o un alvariño de la casa suelen acompañar bien. Copas normales. No es barato, pero es que hoy en día es cada vez más difícil encontrar este tipo de establecimientos, sobre todo en ciudades como Madrid.
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