Restaurante Riff: El Dios de las Pequeñas Cosas


Yo soy el "tapado"..... y no me arrepiento! ;-) dejadme que os relate nuestra experiencia que como bien dice Aurelio versa sobre como un restaurante estrellado que hace una cocina excepcional puede estar en un segundo plano mediático sin merecerlo. Ávidos de novedades es ciertos que muchos de los que disfrutamos de la buena gastronomía a veces desdeñamos a los restaurantes que vienen acompañándonos desde hace tanto, tanto tiempo. Mea culpa, me acuso de ese pecado, y quizás por ello llevaba ya un par de años sin dejarme caer por el Riff. Pero al final, una comida con el gran Aurelio, alias “G.M” dio pie a este pantagruélico banquete en el que pedimos un menú y acabamos dándole un buen repaso a la carta del restaurante.
A la llegada Bern Knoller, propietario, chef y uno de los grandes de la cocina valenciana nos saludó y comentamos un poco sobre como las cosas vuelven poco a poco a su cauce en una ciudad muy castigada por la crisis y Paquita, la sumiller más discreta que nunca conocí nos ofreció un vino para ir abriendo boca. Tomamos un Tío Pepe en Rama, excelente, como siempre.
Elegimos el menú Riff (65€ sin vino y con la posibilidad de un maridaje de 6 vinos por 28€). El menú que acabamos tomando vino salpicado por otras aportaciones según en cocina se iban "entonando". Pero vamos poco a poco para no perdernos. Pedimos el vino, comenzamos con un riesling, Peter Jakob Kühn Quarzit 2007, del Rheingau. Con su tapón de rosca y después de tanto año encerrado en sí mismo Paquita le pareció algo reducido así que lo jarreó. Rápidamente el vino se vino arriba y se mostró exultante, expresivo y fresco, muy fresco, merced a una excelente acidez que vino muy bien durante la primera parte de la comida. El menú lo ha relatado Aurelio, todos los platos brillaron si bien algunos despuntaron enormemente como cuando Bern entro al comedor con 2 platos, nos lo dejó sobre la mesa y dijo "anguilas a la brasa, ni más, ni menos".... tremendas anguilas, con un fondito de reducción de vino tinto que caramelizaba la parte de abajo, con una textura única. Muy sabrosas. También impactante el Arroz meloso de remolacha con champiñones, un arroz muy rojo, un cromatismo alucinando, con un arroz en su punto. O el San pedro con col y clóchinas, una plato delicado e intenso a la vez, donde el punto del pescado era óptimo.
En el ecuador de la comida hicimos un cambio de tercio, tocaba un tinto, pero sobre todo un tinto delicado, con materia pero nada intrusivo, así que porque no una pinot noir alemana: Spätburgunder 2009 de Heiner Sauer. Éste vino especialmente bien con uno de los platos más impactantes de la cena, las Mollejas de ternera lechal con cebolla tierna y mostaza de champiñones, tremendo sabor, espectacular textura, un plato de esos que te deja boquiabierto. Llegando al final de la comida nos sorprendió Paquita con una sidra de manzana, una sidra alemana la Ananasrenette 2013 Nº 44 de Andreas Schneider, golosa, con un dulzor equilibrado con la acidez y con el carbónico, muchas manzana compotada en nariz y en boca y alguna nota de especies dulces. Llegamos ya a los postres convencidos del acierto de nuestra elección así que decidimos culminar el homenaje con un consistente tinto dulce el Dolç Mataró 2011 que acompañó de maravilla a todos los postres, pero en especial al Crujiente de chocolate (Valrhona) y arroz y la Selva negra. Eso sí, es postre que más placer me aportó fue un delicado pero muy sabroso plato a base de fresitas del bosque con café y almendra salada.
En resumen un espectáculo gastronómico del que disfrutamos sobremanera, hablando de lo humano y de los divino y compartiendo una sobremesa que se alargó hasta las 18 h. Agradecimientos especiales al resto del equipo que nos atendió que fueron también partícipes del disfrute.

  1. #1

    G-M.

    Ves? Ves como he hecho bien en cederte el testigo?
    Fenomenal narración, Paco.
    Oye, estaba viendo ayer las fotos y las de los tonos "rojizos" son brutales.
    La del postre de fresitas es una imagen impactante (la del arroz ya la hemos comentado también).
    Un abrazo

  2. #2

    G-M.

    - La foto del Arroz meloso de remolacha con champiñones

    - La "soledad de la anguila"... Anguila a la brasa

    - Y la que te decía de las fresitas, uffff qué color! Fresitas del bosque con café y almendra salada

  3. #3

    oscar4435

    Esas son las mejores , en las que todo el mundo se viene arriba , el que cocina y el que come , conexión perfecta , vamos puro amor gastronómico , como le comente a Aurelio , este sera mi primera visita cuando vuelva a vuestra tierra , y me da rabia , no haberlo visitado ya.

  4. #4

    Paco Higón

    en respuesta a oscar4435
    Ver mensaje de oscar4435

    Pues sí, parece perversión comer, y a la vez hablar de comida, darle vueltas a los conceptos gastronómicos. Pero los gastrochiflados somos así. Ah y harás bien en no perdértelo!

  5. #5

    Abreunvinito

    Muy de acuerdo en la tendencia injusta a dejar de lado a los "viejos rockeros" de la restauración valenciana.
    Saludos

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