Pretencioso

Hoy hemos comido en este restaurante, y realmente es un timo.
Lo único que vale la pena son las vistas y el local.

El servicio es insuficiente y poco profesional. Una sola camarera para un comedor de unas 25 personas. La mesa estaba colocada de manera que la camarera no podía acceder a mi sitio por lo que he tenido que colaborar en poner y quitar la mesa. Hemos esperado media hora larga para los postres y otro buen rato para pagar.

La comida está bien presentada pero no cumple, ni de lejos, con las expectativas del precio en cuanto a calidad y sabor.
El conejo agridulce es digno del menú de un chino. El pan, de menú escolar. Los pies de cerdo, insípidos. El confit de pato, seco. El sorbete de limón, puro hielo.

En resumen, una decepción. Si esto es cocina de autor, dadme cocina de toda la vida...

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