Primera visita aprovechando una escapada a Oropesa. De regreso paramos en el Grao de Castelló y comimos en este restaurante. La decoración y el ambiente son un tanto lúgubres... pero vayamos a la comida que es lo que importa.
Pedimos un par de entrantes para tres: sepionet con habitas y almejas a la marinera. Ambos muy buenos. No quedó ni la salsa. Se nota que la materia prima era de calidad.
DE plato fuerte y único pedimos un arroz de bogavante (te ofrecen la posibilidad de pedirlo seco, meloso o caldoso, pero como los secos son los más difíciles de conseguir lo pedimos así).
Ante nuestros ojos pescaron al pobre 'bicho', un bovagante hermoso. Cuando emplataron el arroz estaba como a mí me gusta; en su punto y ligerísimamente durito. Con tres minutos de reposo se asentó. De sabor también bien.
Bebimos un par de botellas de un blanco verdejo que no recuerdo... correcto sin más. El precio de los vinos tintos estaba muy subido. La carta de vinos tampoco sorprende por su originalidad.
Unos postres correctos y un par de detalles al final de la comida: orujos y dulces para el café.
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