Restaurante 36 cadires d'en Pep

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Datos de 36 cadires d'en Pep
Precio Medio:
27 €
Valoración Media:
5.5 10
Servicio del vino:
5.0 10
Comida:
6.0 10
Entorno:
5.0 10
Calidad-precio:
6.0 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 20,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: lunes , sabado y domingo mediodia

Teléfono


2 Opiniones de 36 cadires d'en Pep

Menos mal, que no he leído la opinión del amigo Ricardo antes de ir a este restaurante.
Resumo mi estancia en este restaurante: muy buena. El restaurante reúne todos los requisitos básico para disfrutar de una comida “de menú” como Dios manda y a un precio asequible. Os relato el menú que pude degustar: Guisado de lentejas de primero y pechuga de pollo de segundo. A simple vista puede parecer sencillo, pero os aseguro que si, era sencillo pero me recordó a los guisos elaborados de mi abuela y a la textura del alguno de los buenos restauradores de nuestros tiempos. En cuanto a la pechuga de pollo, no recuerdo una pechuga de pollo tan jugosa en mucho tiempo. El postre sorbete de Gin Tonic.
Vinos, perfectos. 70 variedades de negro y 36 de blancos y rosados. El café más que aceptable y buen surtido de licores.
Precio total menú dos personas, con bebida y licor: 40 €.

La decoración buena.
El trato, muy bueno. Conocí al gerente: PEP. Buen profesional, nada pesado, que se agradece, ya que los platos hablaban por si solos.

Acudimos por referencias de terceros que lo conocen por menú mediodía.
La crítica en Verema es de 2006 pero transmite cierta alegría, aún con el riesgo de tener sólo una valoración, de un usuario puntual y nuevo (nunca más opinó nada), y que incluye un 10 en entorno... y un 10, sea en lo que sea, es mucha nota...

Es un restaurante de pueblo, no quiere ser nada más ni aspira a nada más. Están contentos de conocerse, de tener un producto que da rentabilidad y son felices.... y ya està.
La decoración es parca y bastante cutre, mezcla de cuadros y lamparas "teja" pintadas....la nevera de los vinos blacos y rosados es de esas de pastelería, con su fluorescente y todo, la puerta de la cocina está rallada....todo tiene un punto de haber sido usado con desgaste.
Los manteles de papel, las copas de agua de menu gasolinera, la loza de esa blanca de alta rotación....

La carta, una pizarra con nombres de platos, tiene un punto fantàstico al ser explicada por el propietario... si realmente emplean todo ese mimo que nos detalla, todo tendría que estar espectacular....
Luego el resultado no acompaña, y los precios aunque no son exageradísimos, son altos con el resultado obtenido...
por dar un detalle, algunos segundos, da igual que sean carne o pescado, tienen el mismo acompañamiento...o las ensaladas conjugan de forma anárquica un sinfin de ingredientes sin que haya nexo de unión en el paladar...

El servicio es ultracasero, demasiado...
El propietario es una persona joven, encantadora y muy cercana. Con un excelente conocimiento del mundo del vino, que por desgracia no se traslada ni al servicio, ni a las posibilidades... muchos de los blancos y los rosados están fuera de temperatura, es mejor llamar (¿???).. las copas son sencillas, casi se pregunta uno como es que no hay vasos de barro...
Eso sí, puede nombrarte mil bodegas, mil vinos, mil sensaciones... pero luego falla todo lo demàs....

La verdad es que casi sólo por tener una charla con Pep, el propietario, vale la pena ir.....pero tienes la sensación de que un potencial enorme se está dejando perder por culpa de ser demasiado rentable el menú mediodía...

No quieren ir más allá... comimos por 35 euros por cabeza, los precios de los vinos son considerablemente bajos, y es probable que volvamos algún día... pero la sensación de apalancamiento y cierto pasotismo, genera algo de fustración...

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