Un local que no llama la atención, uno de tantos, pasa desapercibido, parece un bar de barrio pero...¡Ay amigo, qué sorpresa!
"Taberna-marisquería" pone en la tarjeta. Yo pondría "Casa de Comidas", pero Comidas con mayúscula, comidas de las de las abuelas cántabras del interior (o palentinas del norte): fuego lento, muy lento, chup-chup...chup-chup, salsas trabadas, ligadas, platos contundentes, sólidos, honestos. Tradición, tradición de la buena por todos los lados.
Materias primas de primer orden, elegidas y buscadas.
Javier, el propietario, te ofrece un agradable trato familiar y su esposa y cocinera, Mercedes, te deleita con esos garbanzos con bogavante, esos chipirones en cazuela de barro, esas cocochas también en cazuela de barro...y con qué salsas: el paraíso de las salsas.
¡Ojo! Hay que encargarlo y pero si te gustá la cocina tradicional cántabra del interior, norteña en general, no encontrarás otro sitio mejor en Valencia donde poder degustar los mencionados garbanzos con bogavante, marmitako, cocido montañés, cocido liebaniego, fabes con almejas, fabada asturiana, callos, lechazo...
Un placer.
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