Cocina de mercado a precios más que justos. El restaurante tiene 3 salas, una superior, una inferior (en la que siempre hemos estado en plan privado con los grupos de cata) y una barra de bar.
El servicio es ágil y eficiente. Respecto a los platos no busques innovaciones ni cocina elaborada, pero encontrarás una cocina bien resuelta, con buenos ingredientes y buen punto de elaboración. Las raciones son abundantes (para estar en Barcelona capital), el pan correcto y comestible. En el apartado de vinos no puedo opinar, salvo en las copas que ví que son justitas, dado que siempre hemos aportado tanto los vinos como las copas, no obstante, chafardeando un poco el local, existe una lista de referencias nacionales aceptable (no puedo opinar de precios).
En la cena que tuvimos, entre otros, destacaría sus arroces (al dente), los pies de cerdo con setas y por último el entrecot a la reducción de P.X. (muy pero que muy rico).
Al frente de la sala está Jordi: accesible y dispuesto a facilitar tanto el precio como la reserva.
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