Bueno, bonito y... algo caro

Local clásico de Les Corts con una agradable y cuidada decoración de corte moderno y profusión de pequeños detalles. Mesas algo juntas. Sillas cómodas. Buenas mantelería, cubertería,... acorde al nivel del restaurante. Copas Riedel según el vino que pidas. Servicio competente y servicial. Carta de vinos justa pero interesante, con alguna referencia a precio realmente ajustado y otras más bien caras. Repertorio correcto de vinos dulces por copas que se quedaron finalmente en 3 opciones. Por botellas hay algunas curiosidades en vinos dulces. Buena gama de brandies y whiskies. Interesante carta donde predomina el producto y se combinan recetas tradicionales con otras más originales. Raciones, en general, abundantes, rayando lo copioso en algún caso.

Cenamos un pica-pica a base de:
- Amuse bouché de crema de puerros con calabacín - Intenso sabor a puerro.
- Pan tostado con tomate (2,17€) - Dos "tiras" de pan de coca. Bien. No lo pedimos.
- Tomate de Montserrat con ventresca de atún en escabeche (15,66€) - Delicioso tomate y sabrosa ventresca.
- Croquetas de la casa (2,16€/ud.) - Muy buenas. Ligeras y sabrosas. De las mejores que he probado.
- Boquerones a la andaluza (10,39€) - Algo blandos y con un ligero sabor a leche. Raros.
- Gazpacho de buey de mar con sus tropezones (19,45€) - Deliciosa combinación de gazpacho y sopa de pescado. Sabroso y refrescante. Original.
- Tartar de atún rojo, aguacate y huevas de salmón (25,92€) - Bueno.

Al final nos tentaron los postres:
- Mousse de crema catalana a la vainilla, gelatina de limón y fresitas (4,55€) - Ligera y sabrosa. Buena combinación.
- Buñuelos de chocolate blanco y negro con helado de turrón (7,79€) - Muy sabrosos los originales buñuelos y también el helado de turrón. Ideal para golosos empedernidos.

Agua, una botella de Pierre Paillard Millesime 1996 (72,83€) servida a buena temperatura en su cubitera, que nos supo a gloria y una copita de Dolç Bàrbara Forés (4,55€) para pasar los dulces. Nos invitaron a la infusión y a los refrescos que tomamos durante la sobremesa, mientras disfrutaba de un Hoyo de Monterrey Epicure nº 2 (14,04€).

Dispone de algunos cigarros a la venta. Salón para fumadores. Aparcamiento fácil (pagando) por la zona.

Lo mejor, el trato recibido. Éramos sólo 2 mesas y acabamos fumando los habanos sólo en una, acompañados además por el dueño. Los camareros, encantadores.

Lo peor, el precio. Algo elevado en general aunque, anoche, el trato recibido justificó con creces la cuenta.

Recomendable para darse un buen homenaje y/o para quedar bien con los suegros/jefes... :-)

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