Buen restaurante, aunque puede mejorar

Este restaurante está situado en una casona a las afueras de Avilés. Está bien decorado y se puede ver perfectamente cómo se elaboran los platos, ya que un cristal separa una pequeña barra en la entrada del restaurante de la cocina.
El servicio y la atención son buenas, aunque el personal es joven y demuestra en algunas ocasiones poca experiencia y seguridad en su trabajo.
Almuerzo para dos: unos "entretenimientos" por parte de la casa mientras echábamos un vistazo a la carta, la cual me pareció un poco cortita, ya que tenía bastantes cosas para compartir ("picoteo divertido") pero poca carne y poco pescado. Pedimos el pastel de roca con ali oli (11´50 euros) muy muy suave, secreto ibérico a baja temperatura (22´5 euros) de gran calidad en cuanto a la materia prima y también buena presentación, y media ración de lomo de buey (13´5 euros) también bastante bueno. Una botella de tinto Capilla del Fraile (24´5 euros) que pedí por probar las tres uvas que ponía en la carta de vinos: cabernet sauvignon, syrah y petit verdot. Mi desilusión fue al comprobar que únicamente llevaba syrah y petit verdot, lo cual hice saber al responsable de sala. Me ofreció cambiar la botella, pero le dije que no. No tomamos postre, sólo una copa de Marqués Real Tesoro invitación de la casa, además de unos dulces.
La verdad que por 44 euros por persona me parece una buena RCP, si bien algunos detalles hacen que pueda mejorar.

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