Agotados y bajo un sol de justicia paramos en este restaurante de Granada, en el bonito barrio de Albaycin, con varias terrazas, aunque las terrazas tenían sombra, necesitábamos aire acondicionado urgentemente.
La sala interior con vistas a la Alhambra, una sala algo estrecha pero con las mesas muy bien dispuestas, cuentan que en esta casa (Carmen) estuvo recluida Morayma, la esposa del último rey moro que habitó la Alhambra, una reina fugaz, parece ser..... bueno, esto para darle un poco de misticismo.
Para empezar compartimos un salmorejo y una morcilla con manzana carameliza, para seguir después con unas chuletitas de cordero a la brasa y un cochinillo.
En general buena comida, buenas raciones, recordaras mas el restaurante por el entorno paisajístico que por la comida, que no es de sensaciones, pero insisto, comes bien.
La carta de vinos tiene buena pinta, buenas copas, pedimos un cava, necesitábamos algo fresco, Marques de Monistrol (10 €).
No pedimos postres.
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