Restaurante de planta baja y un piso.En la palanta baja decoración moderna de diseño minimal, en el piso de arriba clasica. Arriba habrian unas 18 mesas y la separación entre mesas suficiente. Comimos el menu degustación pero un poco recortado, por el tiempo que disponiamos. Mientras leiamos la carta de vinos tomamos champagne y amontillado. Aperitivos de la casa: Caldito de pochas con guindilla, melón relleno de queso, bonito marinado con rabanitos fritos, arroz crujiente con setas, puding de pescado con fideos. El menu era cigalitas al corte inyectadas de maiz(muy gustosas), productos de temporada en cuatro lineas ( perfecta elaboración), higos kefir y frutas atomizadas,del huevo a la gallina (curioso), marmitako ( exquisito), tacos de vacuno con patatas de pimentón,txipirones de anzuelo en su tinta, bogavnate con corteza de mar y coriando, foie de pato y plátano( sin pedirlo nos lo trajeron con una copa de sauternes para maridarlo). De postre sopa y chocolate " entre viñedos" , piña asada pomposa. Bebimos Regnard 2000 Montrachet, Tondonia Blanco 1970. Magnifica materia prima, elaboración y presentación. Tanto las combinaciones de sabores con las texturas denotaban maestria. El servicio de sala muy bueno y rápido. El servicio del vino muy correcto ( pero no a la altura de la Sucursal), la carta excelente con varias de añadas de un mismo vino y a precios muy razonables (Tondonia blanco 1970 105 €). Desde luego muy recomendable, hay que visitarlo. Volvere con má
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