Después de 6 años, repetimos. En la primera experiencia salimos un tanto contrariados por ciertos detalles de sala y veo que siguen en la misma línea (bajo mi punto de vista). El servicio es hasta áspero por parte de todos, incluido el sumiller.
Sala amplia (un pelín de frio) con mesas perfectamente vestidas. Separación entre mesas más que suficiente. Menos del 50% para un sábado noche.
Cocina con guiños de modernidad, sin riesgos, pero basados en productos tradicionales de la zona.
Detalle de la casa: Unas rodajas de patatas con salsa ali-oli.
Cena para 3 pax:
Entrantes a compartir servidos escalonadamente.
1 de pimientos del pontigo con ralladura de olivas y anchoa!!! (buenos)
1 de timbal de huevos y pimientos (para gozar)
1 de migas de pastor con morro (nos dejó indiferentes)
De segundos:
1 pluma de ibérico con unas verduritas
1 bacalao ajoarriero con huevo escalfado (bestial)
1 paletilla de cabrito de la sierra con una verduritas (muy buena)
Postres:
Solo un coulant de chocolate caliente con helado, creo que de avellana. La espera de 15min merece la pena.
Vino: Carta amplia, tocando todas las DOs y con referencias internacionales. Precios realmente altos y en cierto modo desconcertantes. Me explico. En el mercado, más o menos un Chivite Colección 125 Chardonnay cuesta unos 40€ y un Chivite Colección 125 Reserva unos 19€. ¿Cómo es posible que los dos estuviesen en la carta a 50€?. Al principio pedí un Laderas del Sequé 2005 (26.50€ + IVA) (ya está bien el precio). Cuando íbamos por el segundo entrante nos dice el sumellier (un histórico en Navarra) que no lo encuentra. Pedimos entonces un Mauro 2005 (5 minutos después, sin enseñarme la botella empieza a descorcharla en una mesa auxiliar. Cuando va a extraer el corcho me doy cuenta que es el Vendimia Seleccionada y le digo que no era lo que había pedido. No sin mala cara se la lleva. Después de otros cinco minutos (ya casi habíamos terminado el tercer entrante) nos dice que ya había encontrado el primer vino que pedimos. Nos los sirvieron, eso si en copas Schott y perfecto de temperatura. El problema vino después. La dejan en una mesa auxiliar aparte y nadie, nadie está atento rellenar. Tuve que levantarme a servirme yo mismo y por supuesto la dejé sobre nuestra mesa.
Y ES QUE ES LAMENTABLE QUE EL SUSODICHO SUMILLER DEDICARA TODAS SUS ATENCIONES EN UNA MESA SIN DUDA CON CONOCIDOS Y NO ESTUVIERA PENDIENTE DEL RESTO DE LA SALA.
Precio total: 183,42€ (incluido IVA, dos cañas y dos refrescos, 3x2.50€ de pan y servicio)
Sin duda alguna no volveré. Hay muchas otra referencias en Navarra por encima de este restaurante.