No hemos tenido oportunidad de comer en la Taberna de la Daniela, pero si de tapear en su concurrida barra. Con cañita de cerveza su correspondiente tapita de cortesía en las dos ocasiones que pudimos ir, que consisitió en un platito de ropa vieja (genial para hacer base en los estómagos cuando acabas de empezar la ronda por las Cavas...) si bien el plato es un pelín graso, se agradecen unos garbanzos con su ternera y sus restos de repollo y patatita salteados por la sarten. También cuenco de sopa de cocido en barra, al igual que el resto de la clientela, en este último y frío domingo. Merece la pena aprovechar su especialidad en cocidos para iniciar un ronda de tapas por la zona.
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