Esfuerzo y honestidad

Aprovechamos con un grupo de amigos la mayoría de este forro para acercarnos a comer a este restaurante que nosotros nunca habíamos estado y teníamos muchas ganas de conocer.
A unos 40Km de Toledo y 133Km de Madrid, el restaurante situado en la carretera de entrada al pueblo, sin ningún problema para aparcar el vehiculo.
La entrada y salones clásicos pero acogedores, mesas amplias y muy separadas unas de otras.
En nuestro caso, habíamos decidido con antelación un menú maridaje y comenzamos con unos aperitivos en la Bodega que tiene, croquetitas, atún y rollitos crujientes de Morcillas, ya sentados todo fue fluyendo.
Ensalada de cecina de ciervo, mozzarella de búfala, gelatina de albahaca, tomate moruno y vinagreta de café, acompañado con una Manzanilla Pasada Pastrana, excelente -Otra buena opción, seria sin la Mozzarella-
Boletus edulis, su jugo, patata, huevo de corral y foie fresco, acompañado con Vallegarcía Viognier 2005. Perfecto.
Arroz meloso con conejo de monte, acompañado con Pujanza 2001, es el plato que tal vez menos nos gusto, buen sabor, arroz en su punto, pero no estaba bien integrado el conejo con el arroz, personas que habían estado aquí anteriormente comentaron, que los habían tomado mucho mejores en esta casa.
Canelones de perdiz roja, su jugo y trufa negra, acompañado con un san Román 1999, simplemente exquisitos.
Lomitos de corzo, vino tinto y miel de Romero, acompañado con Pagos de la Familia Marques de Griñón, con Cabernet Sauvignon 2003, bien.
Sopa fría de azafrán, su bizcocho y vainilla, acompañado con un refrescante Moscato Dásty 2007, Buenísimo.
Cremoso de queso con frutos rojos, acompañado con Darymus Syrah 2006, Refrescante y delicioso.
En la mesa tres tipos de pan al centro, tres tipos de aceites y tres tipos de sales, un buen detalle.
El servicio de vinos estupendo con copas adecuadas y siempre a punto, tuvimos una discrepancia de gustos en una de las botellas y rápidamente Álvaro, nos abrió otra de una calidad superior, la cata de los vinos y sus apreciaciones se las dejo a Ramón (Ramico).
Todo ello servido bien y en tiempo.
Con los postres unas pequeñas golosinas, que ya la mayoría no pudo atacar.
Nos aguantaron con paciencia que nos tomáramos nuestros Gin, cada uno con su ginebra y sus distintos aderezos, salimos rozando las 20,00h.
Los precios aquí puestos son sin los GIN.

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