Clásico y céntrico

Llegamos por casualidad un sábado loco, a las 14:50 y sin avisar.
Restaunte céntrico, lleno hasta la bandera, sólo quedaba una mesita exprimida entre el pasillo y una pared... fin de semana con motociclismo en Cheste y Tenis en el nuevo Ágora.

Nos aventuramos y aceptamos el huequecito. El local es agradable, acogedor, bien acondicionado pero algo pequeño para el éxito que tiene. El servicio parece atento, no obstante poco evaluable ya que la situación era un poco frenética. Tardaron bastante en atendernos, pero lo hicieron de manera amable, disimulando con clase las prisas y el agobio.

La carta es muy sencilla, entrantes frios, calientes, carnes y pescados... Alguna sugerencia del día y nos ponemos en marcha.

Primero croquetas de ibérico y, 20 minutos despues, pulpo a la gallega sobre lecho de patatas. Su más que aceptable cantidad y buena preparación maquillaron la tardanza.

Solomillo con salsa de boletus e ibéricos para uno, Rabo de toro para el otro.
El rabo de toro estaba buenisimo, con una salsa muy jugona que maridaba perfectamente con el Cambra 1 que elegimos. Garbanzitos muy buenos.
El solomillo cocinado al punto, muy bueno y jugoso, la salsa curiosa, para limpiar el plato con el excelente pan de pueblo que sirven.

Postre para compartir bastante normalito, la clásica tarta de queso con arándanos, una bolita de helado le daba mucho juego.

Cafés y al Tenis bien llenitos. La cuenta la pagó mi colega, la próxima intentaré adelantarme para poder comentar la RCP con más propiedad.

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