Honestidad mediterránea.

En L’Eixample, en el final de Burriana casi esquina ya con Jacinto Benavente.

Restaurante de estudiado diseño, sencillo pero con “un algo”. Sala rectangular, luminosa, con suelos de madera oscura, paredes blancas con varios cuadros en una de ella y unos botelleros minimalistas en otra. Cómodas mesas y sillas, rojas y negras estas últimas.

Cocina mediterránea de mercado, con protagonismo absoluto del producto. Sin florituras ni ambages. Lees la carta y, ya solo con el vocabulario utilizado, sabes que te encuentras en un local donde se rinde culto a la materia prima: a los calamares de playa, les llaman “Calamares de playa”; a las gildas, “Gildas”; a las anchoas del Cantábrico, “Anchoas del Cantábrico”...

Nos agasajaron de entrada con un aperitivo de la casa: boquerones. Enteros, de mediano tamaño y magníficamente marinados.

---Pedimos al centro:

Clóchinas. De sabor deliciosas, un poco gruesas de molla.
Filete de sardina ahumada. Firme textura y el sabor ahumadito con la potencia de la sardina…
Calamarcito de playa. Lo mejor del almuerzo. Simplemente a la plancha, con su aderezo mediterráneo… pero qué género (pequeñísimos y finitos), qué frescura y qué sabor. Y qué punto de elaboración.
Pulpo a la plancha. Buena textura pero algo carente de sabor.

---De principal, el “`Plato especial La Tinença”: Paella de fideos negros. Divina.

---Y de postre, un Pastel Ruso para compartir entre los cuatro comensales, por tomar algo dulce.

Carta de vinos correcta, así como el trato de los mismos. Cristalería Spiegelau de gama media. Pedimos una copita de Viña Lidón Chardonnay FB y una botella de un riberita resultón de magnífica RCP, Alidis crianza 2007.

Buen servicio, atento y diligente.

Un sitio para tener en cartera al que acudir cuando te apetece sencillez y buen producto.

Finalizo divagando con una objeción, una pregunta y una conclusión:

La objeción podría ser que “cualquiera de estas cosas las puedo hacer yo en casa”. Y no puedo contradecirlo. Si te vas al Mercado Central, sabes comprar, y tienes una buena plancha…

La pregunta sería… “¿se le podría pedir algo de creatividad o perdería su esencia?”. Yo creo que estos sitios tienen que existir, manteniendo puras sus raíces. También es cierto que yo busco “algo más” cuando salgo a comer o a cenar, pero esa es una cuestión puramente subjetiva.

La posible conclusión: cada estilo tiene su hueco, su nicho de mercado. Y este La Tinença, está muy bien posicionado en el suyo.

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