Vaya decepción... después de un par de visitas anteriores, acudía a este restaurante con una gran ilusión y con ganas de celebrar algo muy importante para mí. Pero la experiencia resultó bastante triste, un cúmulo de desatinos uno tras otro. Para empezar, en todas las mesas sirvieron un pequeño aperitivo que a la nuestra no llegó. Seguidamente, pedimos dos entrantes y recalcamos que queríamos primero uno, y luego otro; pues nada, los dos a la vez. La comida muy sosa, tuvimos que pedir sal y eso que comemos con poca sal. Si en la carta denomina a un plato "CarabineroS con lentejas", no pueden servirnos un carabinero y dos langostinitos... es bastante triste... En los segundos, unos rollitos de rape con verduras rebozados que no hacían sino adolecer de una cantidad desmesurada de pasta de fritura, y mi atún, que lo pedí muy poco hecho, me lo trajeron levemente rosado, muy seco. Ni siquiera pedimos postre por miedo... Es cierto que el servicio ha mejorado, que estaba el local lleno, pero estos detalles no son aceptables en ningún caso. No me gusta nada criticar tan severamente un restaurante, porque sé lo que se cuece por dentro, pero era una ocasión especial y salimos muy decepcionados. Más de 100 euros sin postre y con un Marqués de Riscal Verdejo de Rueda. Lo mejor, el pan de ajo y ese único carabinero.
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