Restaurante Centro gallego: Batallero, Batallero


Comida de entre semana en plenas fallas. Buscabamos un menú del dia y al ver el de este restaurante escrito en la puerta nos convenció por su oferta y su precio (9,50 euros), aunque es verdad que ahora con esto de la crisis encuentras menús del dia en pleno centro de Valencia por 7, 8, 8,50 y 9 euros en muchos sitios, algo totalmente impensable hace solo 3 o 4 años. Comimos caldo gallego, que como hacia frío ese dia apetecía bastante y aunque el caldo estaba demasiado claro para mi gusto tenía buen sabor. Mi amigo de primero pidió un arroz caldoso de pollo y conejo que estaba bueno pero sin pasarse demasiado. De segundo, mi amigo pidió una dorada a la plancha, de buena calidad pero algo seca y sin apenas guarnición a excepción de una semiensalada de lechuga sin mucha gracia. Yo pedí solomillo de cerdo ibérico con salsa de pimienta verde. El cerdo estaba tierno pero dudo mucho que fuera ibérico (le doy toda la razón a Chicote cuando denunció la manía que tienen la mayoría de restaurantes batalleros de llamar a toda pieza de cerdo que sacan a la mesa como ibérico cuando no lo es, con el consiguiente engaño para el cliente-comensal). Respecto a la salsa se notaba a 10 km que era de sobre de las que venden en cualquier súper en vez de ser casera como hubiera sido de esperar. Además, en vez de presentarla en un cuenco aparte para que cada uno se vaya poniendo según sus gustos o apetencias venía ya puesta sobre los solomillos y además en poca cantidad, dando como resultado que los solomillos resultasen un tanto resecos e insípidos. En cuanto a la guarnición ésta se reducía a unas simples patatas panaderas que, encima, no habían sido hechas en el momento sino que se revelaban recalentadas, con lo cual resultaban rancias, resecas y carentes de sabor. Por lo que respecta a los postres, mi amigo pidió una tarta de Santiago que estaba buena aunque las he probado mucho mejores, y yo pedí una mousse de limón que cuando me la trajeron resulto ser un pudding de limón, que no estaba mal aunque sin echar cohetes pero que se parecía a una mousse como un huevo a una castaña.
Respecto a la bebida pedimos agua por lo que no puedo comentar nada en cuanto al vino. De la decoración mejor no hablar. Un sitio absolutamente desfasado, carente de una línea decorativa coherente o definida y donde, además, la parte gallega no se veía por ningún lado, dando como resultado un sitio desangelado, totalmente pasado de moda y que parece más un bareto de polígono que un restaurante en pleno barrio de Ruzafa. En cuanto al camarero que nos atendió que parecía ser el dueño pues que quieren que les diga, que estaba acorde con el restaurante: se trataba de un hombre mayor, rozando ya la edad de la jubilación, que probablemente lleva toda la vida dedicándose a la hostelería pero que no ha hecho el más mínimo esfuerzo por reciclarse y mejorar en su tarea de jefe de sala. Así el resultado es un camarero que no sabe diferenciar una mousse de un pudding. Lamentable.
En fin y como conclusión, decir que se trata de un sitio que probablemente hace 30 o 40 años cuando se inauguró sería un restaurante a tener en cuenta pero que a dia de hoy se encuentra en franca decadencia, siendo un muerto viviente de lo que probablemente algún dia fue.Un restaurante que además, se encuentra totalmente fuera de época y de lugar por encontrarse situado en el que hoy en dia es el barrio más puntero y vanguardista de toda Valencia por lo que a la hostelería se refiere, Ruzafa.
La verdad es que es el típico sitio que no me extrañaría verlo cualquier dia aparecer por el programa "Pesadilla en la Cocina" aunque, si asi fuera, el equipo del programa tendría una ardúa tarea para tratar de sacarlo a flote.

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