Cocina de mercado, basada en la materia prima. Durante la semana, además de los platos de carta (no muy larga, compuesta por entrantes, carnes, pescados, arroces y postres), hay un Menú Ejecutivo (25 euros) que fue el que comimos, con una muy aceptable RCP (aperitivo, ensalada de vieiras, solomillo y tiramisú casero). Los fines de semana, el menú degustación ronda los 40 euros. La Carta de vinos, algo clásica, es mejorable (parece que hay un compromiso al respecto), sobre todo con una mejor oferta de vinos de la zona. No obstante, las copas son aceptables y el servicio muy profesional. El local es amplio y luminoso. El entorno del restaurante lo definen el Spa del hotel y las caídas de agua exteriores, los jardines -con cafeterías- y las pistas deportivas. Un buen sitio para ir en familia. Además, ofrecen cenas temáticas y cursos de cocina in situ.
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