Pequeño, coqueto y alargado restaurante (ideal para ir en pareja) en el

Pequeño, coqueto y alargado restaurante (ideal para ir en pareja) en el que se ofrece una cocina tradicional con toques modernos.
El local lleva unos dos años abierto y por lo visto les va bastante bien, hay que reservar con antelación si quieres mesa y con más antelación aun si no quieres que te toque alguna de las insufribles mesas que están al lado de la puerta y pasarte toda la noche despidiéndote de los comensales.
Lo mejor, sin duda, la comida. Buenas las entradas: bombones de brandada, tostas con foie, torta del casar, chipirones plancha con salsa verde (con algo de arena) y excelentes los segundos, bordan el bacalao (en la carta tienen tres platos), muy recomendable el de alioli y también el rodaballo a la espalda. Los postres a la altura. Para acabar infusiones naturales y unas pastas.
Carta de vinos correcta, buenas copas (hasta las de agua, haciendo juego con la botella) y servicio correcto (el vino te lo ponen en la mesa) pero con demasiadas prisas, los platos fueron llegando sin pausa uno detrás de otro.
Muy buena RCP, sin vino unos 30€.
Al final Lola, muy amable toda la noche, se acercó para charlar un rato e invitarnos a un moscatel.
Repetiremos

Cookies en verema.com

Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.

Personalizar
Rechazar todas
Aceptar