Local de barrio de toda la vida, más de 40 años de negocio familiar, ahora regentado por los dos hijos, situado algo alejado del centro de la ciudad pero con enormes posibilidades gracias a su terraza exterior, perfecta para las noches sin fútbol, porque las que hay fútbol dispones de varias enormes pantallas en el primer comedor interior junto a la barra, en el segundo y en el tercero.. La barra es un espectáculo de opciones de tapeo donde siempre han destacado las patatas bravas y la jeta.
Vamos al fondo porque somos un grupo con adultos y niños comandados por uno de los dueños, así que sobre seguro. Tomamos cena de picoteo tras una dura tarde de feria:
. patatas bravas: amplia ración, bien cocidas y luego fritas. Buena salsa personal.
. jeta: troceada algo variable en ocasiones muy tostada y dura y en otros más carnosa.
. calamares rebozados: rebozado ligero, frito lo justo; cantidad ajustada.
. langostinos en gabardina: buenas piezas con rebozado ligero y muy jugosos. Lo mejor en las tapas.
. mini bocata español: con jamón y queso que se funde y tuesta en la plancha. imposible que no esté bueno.
Parar beber un doble de cerveza y una copa de vino de Toro anónima.
Mucha sobremesa hasta que se acabaron las pilas de los peques. El precio no se si es lo normal.
langostinos
calamares
mini
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