En Cerdeña hay inmensa y preciosas playas (algunas de acceso reservado previo con limitación de aforo y de parking), y entre ellas está la playa de La Cinta sin problemas de aparcamiento. Suelen tener algún local tipo chiringuito y también algún local de restauración y relax de buen nivel como el caso que nos ocupa.
Tras un largo baño en aguas transparentes se hace necesario reponer fuerzas e hidratación y, sin duda, este local merece la visita pues está sobre la misma arena de la playa teiendo una zona de relax de camas balinesas y una zona de restauración dividida en restaurante y tapas. La zona de restaurante está casi llena y más alejada de la arena y como la impagable camarera Cony (Constanza) nos indica que podemos también pedir platos de la otra carta, pues nos situamos en una cómoda mesa y sillas de madera con asiento de loneta, junto al borde de la arena y las camas balinesas pues no no hay más aire que refresque que la brisa de mar.
Lo primero beber: de agua natural (quiere decir, sin gas) hizo falta 2 botellas grandes, de cervezas 2 grandes (40 cl) de presión de la local Ichnia non filtrata que se ha convertido en nuestra cerveza de cabecera.
Parar comer los 4 viajeros compartimos:
. aperitivo por cortesía de la casa: unas pocas y buenas aceitunas, unos snacks integrales y creo que era pan de Carasau troceado que hicieron compañía a la bebida inicial.
. fritto dia di calamari i verdurine en tempura: bien de rebozado (¿harina integral?) y de fritura sin gota de aceite residual, en ración para 2 como mucho; más calamares que verdura.
. focaccias con cipolla caramellata fonduta di pecorino e olio picante: ración de 4 piezas de tamaño medio, cebolla caramelizada y un aceite que casi no picaba pero alegraba.
. crocchette di patanegra con maionesi alioli: 4 unidades de unas croquetas de jamón bien elaboradas crujientes en el rebozado y melosas en su interior con buen sabor de fondoa jamón y con unos pegotitos (como diría el malogrado "el que nunca cena en casa") de all i oli.
Para postre pedimos por supuesto tiramisú casero, un par, que como siempre está en muy buen nivel de calidad, y arriesgábamos en uno del que solo quedaba la parte de helado (se acabó el rabarbaro) así que se quedó en un par de cuencos con helado de mango, dos bolas, muy cremoso como suelen ser aquí los helados y muy sabroso como si fuera crema de mango confitado.
Un par de cafés finales y una sobremesa con muchos comentarios con Cony que pronto viene a España aunque su castellano ya es de buen nivel; nos dió un plus en la comida.
Repetimos largo baño en la playa y luego coche que vamos de traslado de hotel.
focaccias
fritura
croquetas
aperitivo y bebidas
helado
tiramisú
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