Fuimos dos personas a comer a la Ostrería Romasa y la experiencia no pudo ser mejor. Es un restaurante sencillo, de ambiente cercano y sin pretensiones, pero donde lo que realmente importa es la calidad del producto.
Para empezar, mi acompañante se pidió unas ostras que, aunque no eran muy grandes, estaban frescas y con un sabor a mar espectacular, según me comentó. Para compartir pedimos unos chipirones a la plancha muy tiernos y en su punto justo de tostado, acompañados de una ensalada muy fresca. Como plato principal compartimos una parrillada de pescado buenísima, con varias piezas al punto exacto de plancha, bien calientes y acompañadas de las típicas patatas cocidas. Para acompañar la comida elegimos un Terras Gauda, un Rías Baixas muy aromático y equilibrado, con agradables toques cítricos, frutales y un toque mineral que encajó a la perfección con la frescura del pescado.
Para rematar la comida, pedimos un postre cada uno: una tarta de la abuela buenísima, súper cremosa con sus capas de chocolate, y una tarta de almendra tradicional deliciosa. Salimos a 95€ entre los dos, una relación calidad-precio imbatible para comer marisco y pescado así de fresco. Para repetir!!
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