Una de las mejores RCP de Valencia

Comida de celebración de cumpleaños de mi hija pequeña (3 años). 11 comensales adultos y la pequeña que no cuenta en el cómputo "oficial" pero que comió como uno más.

Todas las mesas se ocuparon excepto una pequeña mesa de dos, lo cual creo dice bastante en favor del local, para tratarse de un día gris y de final de mes, en está época marcada por la crisis

Tomamos un menú de mediodía de fin de semana, una de las opciones que se encuentran en la carta, habiendo concertado previamente los arroces con Hugo.

Empezamos con un chupito de gazpacho invitación de la casa, refrescante aunque minimalista (me encanta el gazpacho y si es bueno, como éste, hasta un tazón colmado me sabe a poco). De entrantes, platos de falso canelón trufado relleno de setas (excelente sabor y textura);y patata ibérica con huevo de codorniz (plato no muy grande en cantidad pero de sabor explosivo).

Como principales, dos arroces (de teóricas 6 y 6 raciones respectivamente): un arroz meloso de setas y codorniz y un arroz meloso de cigalitas, ajetes y trigueros. Todos los comensales tuvimos oportunidad de probar, al menos, un plato de cada tipo de arroz. Algunos, más de uno y de dos. Disparidad de opiniones sobre cuál estaba mejor, pero desde luego ambos eran ESPECTACULARES. Ninguna crítica negativa. El arroz en su punto, en ambos casos, respetó lo que yo llamo "los tiempos del arroz". Esto es, los primeros bocados con el arroz caliente que se come con el desparrame de sensaciones primarias en boca y después, el segundo tiempo, con el arroz ya estando un rato reposado en plato, tibio, ha interiorizado más el caldo y ofrece sensaciones más profundas y matices escondidos en los primeros embites. Sólo aquellos arroces que han sido cocinados con el tiempo necesario, el mimo debido y materias primas de calidad ofrecen espectáculo en los dos tiempos. En este caso (al igual que en anteriores ocasiones que he acudido a La Pitanza), los arroces han jugado a la perfección todo el "partido". Las raciones más que abundantes.

De postres dos trozos de tarta (chocolate y con quesos). Buenos, pero pequeños. De todos modos, depués de los arroces, un postre más contundente no hubiera "cabido" más que en los estómagos de los más tragones.

De bebercio, dos botellas de Abadía Retuerta Selección Especial del 2006. Para mi gusto un gran vino, fácil de beber y muy adecuado para ocasiones como ésta. El vino, elegido de la nueva y ampliada carta de vinos. La antigua carta era MUY corta. La actual empieza a tomar forma. Aguas, refrescos, cafés e infusiones. Hugo nos obsequió con una botella de Nodus para brindar con motivo del cumpleaños.

El servicio atento y diligente. Buenos tiempos entre platos, quizás decayó algo el ritmo al final, pero es entendible con casi todo el aforo completo. Total cuenta, IVA incluído, 335,60 Euros. Increíble relación calidad precio. Y no es la primera vez, siempre que he acudido ha sido similar.

Aparte de lo anterior, he de añadir que, los que conocemos algo más la historia de La Pitanza sabemos que detrás hay algo más que un negocio y eso se acaba notando. Además, hay margen para la mejora. Bajo mi punto de vista, aún hay recorrido en:

1.- El local es pequeño y las mesas están más juntas de lo que me gustaría, por lo que, según los "vecinos" que se tengan, la velada puede perder parte del fin buscado. Sin embargo es difícil dar más por menos en este local. Da lo que da. Espero que los éxitos que se merece la familia de La Pitanza le permitan ampliar el local actual (difícil) o cambiar de ubicación a otro más amplio. Aún recuerdo subir el carrito de mi hija por "esa escalera", ¡un espectáculo de contorsionismo digno del Cirque du Soleil!

2.- Carta de vinos y servicio del mismo. Sé que la carta de vinos es escasa por el limitado espacio del local y la realidad es que ha mejorado desde sus incicios, no obstante aún debe tener más "consistencia" tanto en referencias "clásicas" como en "novedades". El servicio del vino se limita a descorche de botella y "llenado" inicial. Para mí puede ser suficiente en según que vinos y circunstancias. Para otros hace falta más liturgia: envinado, decantado... De todos modos, el precio también regula estos aspectos. No reprocho para nada lo que se ofrece por lo pagado. Para mí es más que suficiente. Lo único que marco son los peldaños que creo habrá que ir subiendo en un futuro para llegar a ser más.

3.- La carta también ha evolucionado desde sus orígenes, pero sigue siendo poco variada. Los platos que se ofrecen (los he probado casi todos en diferentes ocasiones) están elaborados con gusto y con materias primas de primera. Los guisos llevan, además, muchas horas de fuego y mimo detrás. Hay platos originales, pero falta más amplitud de carta y/o mayor renovación estacional. En los últimos tiempos se ha avanzado en esta línea, pero aún hay camino.

En definitiva, una cocina honesta, de buenas materias primas, con "alma" y todavía con recorrido por delante. Espero que el camino siga lleno de éxitos y esa excelente RCP se mantenga para que los comunes de los mortales podamos seguir disfrutando (cuando la mala vida que llevamos nos lo permite) de los placeres de la restauración.

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