El de la mesa de al lado de almolo. Mi sorpresa tanto o más que la suya

El de la mesa de al lado de almolo.
Mi sorpresa tanto o más que la suya al sentarnos como si fueramos juntos. Efectivamente somos atendidos antes que nuestros ocasionales compañeros de casi mesa, comprensible por la escasez de personal, uno de los dos puber y recien contratado dudando de que dominase nuestra lengua. Quizás el despiste también pudo deberse al caos y sonoridad de la estancia que obligaba a gritar para entendernos. Nosotros que si pudimos disfrutar de la comida salimos satisfechos pero no se corresponden los precios con lo que se recibe en cuanto a servicio, comodidad y calidad.
En cuanto a los vinos, para platos como el que yo pedí de 18 €, te encuentras con un folio degradado, plastificado con referencias mínimas que además el que yo pedí no lo tenían.
Como favorable uno de los camareros muy gracioso y la cocina familiar.

Almolo, lamento que os marcharais pero yo hubiese hecho lo mismo.

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