Sin alardes ni sofisticaciones técnicas innecesarias, este local ofrece una cocina moderna cuidada, elaborada y gustosa a un precio más que razonable. Menú desgustación "intocables" compuesto de falso ravioli de gamba al ajillo (muy bueno), crema de foie con maracuyá, cítricos y jengibre (espectacular), coulant de pulpo, patata yema y butifarra (contundente), ventresca con tomate, cebolla caramelizada, queso y olivada (excelente el atún, aunque no acabó de convencerme la combinación con el queso), steak tartar con berenjena (rico) y dos postres: maracuyá, yogur y melón (refrescante, buena combinación) y brownie y ganache de chocolate con helado de caramelo. Todo este alarde de buena cocina a un precio magnífico, 42 euros, aunque sumado el aperitivo (una muy buena y ligera brandada de bacalao), el pan, el vino (extraordinario malvasía de Sitges de Jane Ventura, a 26 euros) y el IVA la cuenta ascendó a unos 60 euros por cabeza, muy bien gastados. Porque nos gustó, y mucho. Para repetir.
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