Restaurante AQ restaurant: Vuelvo 10 años después...


Hacía al menos ese tiempo que no iba al Aq, la cocina me gustaba pero el trato al cliente no tanto y por este motivo escogía otros lugares. Últimamente había oído elogios de personas de mi confianza y casi por casualidad fuimos la otra noche. Me llevé muchas sorpresas: la 1ª el cambio radical de disposición del local, con protagonismo de la cocina que ocupar prácticamente el centro del mismo; también la decoración ha variado un montón, ahora es más luminosa y juvenil, huyendo de los tonos oscuros. Se apunta a las tendencias de muchos restoranes sobre todo en CentroEuropa de mesas sin mantel pero con cuidado menaje.

El espacio entre mesas es suficiente, hay una barra pegada a la cocina para poder comer observando el trabajo, nosotros estuvimos en una mesa enfrente.

La atención ha mejorado mucho respecto la etapa anterior, se alterna personal veterano con otro mucho más novel al que se le echa en falta un poco más de rodaje, pero al menos es amable y no marca tanta distancias como antaño.

El cambio llega también a la carta, ahora se basa en raciones para compartir la mayoría y mantienen algunos platos ya clásicos y muy elogiados de la etapa anterior. Se agrupan en originales apartados: individuales, crudo-frío, frito, asado-brasa, wok, tradición y dulces.

Escogimos bien recomendaos por la Maitre unas estupendas croquetas de calamares en su tinta -sabrosas y contundentes-, el falso ravioli de gamba de TGN al ajilo -fresco y sápido-, una sencilla pero muy rica ensalada de Tomate ECO La Magalla, un original rollito vietnamita de langostino, las patatas bravas en lingote con romesco picante y allioli-versión muy conseguida-, el coulant de pulpo con patata huevo y butifarra -un mar y montaña quizás su plato más conocido- y una presa ibérica con berenjena,  tzatziki y especias. Este último el que menos me gustó.

Sólo pusieron pan con el tomate, mejorable.   

De postres pastel de chocolate con toffee y helado y maracuyá con yogurt y melón.

La carta de vinos la encontré un poco corta, predominio de vinos de la zona y presencia muy escasa del resto, por contra dispone de vinos de aperitivo, cavas y dulces elegidos con criterio y prácticamente ausentes en Tarragona. Precios muy correctos, buena conservación del vino, copas de calidad, no me lo dieron a catar cosa que eché en falta.

Con 4 cervezas, 2 botellas de vino, agua y 1 café no llegó a 41€ por cabeza.

Pienso a día de hoy ofrece algo diferente y original en la ciudad, los cambios han sido para bien y no tardaré tanto en volver.

  • Postres.

  • El coulant de pulpo, un clásico para repetir.

  • Ese tomate para chuparse los dedos...y mojar pan.

  • Patatas bravas en lingote.

  • Croquetas de calamares en su tinta.

Recomendado por 1 usuario
  1. #1

    Robertotobi

    Coincido contigo plenamente. Mi primera visita a este restaurante fue este verano a pesar de que lo tenía desde hacía mucho tiempo en la agenda.
    Muy grata sorpresa. A destacar ese falso ravioli de gamba, las sepietas con ajo negro, el tartare con foie y avellanas, y como broche final un expléndido coulant de avellana con helado de yoghurt.
    Saludos

  2. #2

    Nacho_G.F.

    en respuesta a Robertotobi
    Ver mensaje de Robertotobi

    Ese coulant queda para próxima visita...
    Saludos.

  3. #3

    Tuco Nakamura

    en respuesta a Nacho_G.F.
    Ver mensaje de Nacho_G.F.

    el coulant de avellanas es BRUTAL, de segundos las costillas de waygu en el kamado... La verdad es que el cambio les ha sentado muy bien. El que quiero comentar en breve mi ultima visita es Frida, del cual son socios con su antiguo cocinero, una gastro-taqueria muy buena.
    Un saludo.

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