Algo desubicados al inicio , finalmente , la impresión fue buena. En un lugar apartado de cuyo nombre….allí estaba el restaurante y la bodega y la vermutería y el paisaje impresionante..todo. Unas cosas abiertas y otras cerradas. Local amplio , algo desangelado, pero enseguida percibes que saben cocinar. Una cocina intensa, de productos de la tierra, gustosa, con potencia y sabores definidos. Casi todo tiene salsa hasta la morcilla de cochino canario¡¡¡. Sobre los vinos , hay que tomar lo que la bodega el lomo produce y punto. Servicio amable, humilde. Salimos contentos , repletos y saciados. Sobre la lluvia , el sol y sobre ellos , el arco iris
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