Uno de esos restaurantes en los que encontrar mesa el fin de semana es difícil,

Un clásico en la comarca, como comenta “tophat” este restaurante se hizo famoso en su antigua ubicación, donde unos pocos privilegiados podíamos degustar su famoso "conill a la rabiosa" entre los pucheros, sentados en la mesa de la cocina.
Cocina de mercado a base de buenos productos servidos en generosas raciones.
Entre sus platos destaca el "conill a la rabiosa", aparte de sus Embotits variats, Cargols amb sal i pebre, Entrecot de vedella, y demás platos típicos de la zona.
Me ha gustado ver que María, hija de Pilar que va tomando las riendas del negocio, aportando un poco de frescura y simpatía.

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