Tras el arranque inicial con menú del día para comer y llenos por su bajo precio para su calidad, ahora ya han decidido pasar a menú degustación también a medio día, sacrificando el lleno de la mayoría mujeres a menú del día y la carta de las cenas. El actual menú (47€) consiste en 7 pases, 6 salados variables según temporada más el pase dulce final con el que el chef Carlos expresa mucho mejor su formación y puede salirse del corsé de una carta siempre igual.
No ha cambiado ubicación ni decoración (me pareció que algo sí, pero parece que no), manteniendo unos 20 comensales posibles La sección de vinos, antes expuesta como etiqueta en una botella y ahora en una carta física es demasiado escueta y sometida a la distribución de Vegamar y creo deberá ser el siguiente paso si quiere entrar en, al menos, los soletes de Repsol o recomendación Michelín; ahora se limita a unos pocos vinos tintos, blancos y un par de referencias en rosados y espumosos servidos en sala por Megan en copas mejorables (aunque no malas), eso sí con un servicio propio de locales con buena dedicación al segmento líquido, al menos hoy que tenemos un servicio en exclusiva. Nos decidimos por un cava valenciano: Privée 18 Nature Reserva con coupage 50% de chardonnay y macabeo, elaborado en Requena que cumplió para toda la comida.
Las mesas no tienen mantel pero transmite todo el local pulcritud y más aún cuando tras cada plato sacan una mini aspiradora de migas (no se que pasará con las gotas) que pasan por la mesa; la vajilla es variada y bonita, el cambio de cubiertos es continuo, la cubertería es destacada y la servilleta, de papel bueno, se cambia un par de veces durante el servicio. Vamos a por la sorpresa del menú, porque no hay referencia al mismo ni en la web ni en la mesa, así que salvo alergias o intolerancias esperamos oír a Megan (en su voz baja que lucha con el hilo musical) como nos cuenta cada plato, y que fueron los siguientes:
. aperitivo: un doblete consistente por un lado de una representación, más que mini, de la tabla de quesos con presencia del Comté y una mermelada de pimiento del piquillo y una parte dulce coronada por un gel de uva hecho con miel y picante y unas perlitas de wasabi. Por otro lado un sandwich en un pan de lentejas llevando en su interior con rillette de salmón hecho al horno panipuri y cebolla morada coronado con unos puntitos de puré de aguacate y ralladura de lima más unas perlitas de salmón.
. calamar y carabinero: en la base una parmentier con ajo tomillo y estragón, la salsa es un suquet de gamba roja con cigala, papadum hecho (crujiente de pan de lentejas) con esepecias y un espectacular carabinero con especias.
. lubina: una porción de la lubina con su piel, sobre una base de una crema de nabo y nabicol con espárragos con lima y anacardos triturados.
. cigala: un xuquet con buena materia prima y con la cola de una cigala pelada a modo de estrella.
. codorniz a la brasa: muslito de la codorniz con una base hecha de la cocción de la carcasa de la codorniz más un sofrito de la carne con cebolla y pimiento rojo con cacahuete por encima más un huevo de codorniz cocido de remate.
. crema de queso Comté con una base de patata primero hervida y liego frita con setas (Shiitake y Portobello) más polvo de kikos y de nuevo un huevito de codorniz.
. entraña con una base de salsa hecha con reducción del caldo de los huesos, ajitos marinados en soja
. postre: crema de mascarpone y yogurt con un cremoso de chocolate, galleta Lotus y helado de vainilla con nueces y caramelo, arándanos y ralladura de lima
Todo bien realizado y conjuntado quizás el repetir huevo de codorniz y el mismo queso Comté para todo sea algo innecesario pero todo está bueno de sabor. Unos mini trocitos de un buen pan tostado, puestos en mesa a mitad menú sirvieron para acompañar.
No hubo cafés por decisión propia, ni chupitos ni petits fours; eso sí, un precio muy ajustado con muy buena relación calidad + cantidad / precio. Unos minutos de comentarios con Carlos y Megan nos permiten ver que el margen de mejora no va a tardar en llegar y ahora solo falta que consigan más visibilidad porque la zona y el sitio están alejados del circuito gastronómico de la ciudad, pero bien vale el desplazamiento.
aperitivo 2ª parte
aperitivo 1ª parte
calamar y carabinero
lubina
cigala
setas
Buena comida y a buen precio, por lo leído solo les queda por organizar la carta de vinos para poder estar referenciados en ciertas guías, a pesar del alejamiento físico del circuito gastronómico de la ciudad.
Saludos
Ya pasaba antes, pero en un menú del día no quedaba mal. Ahora con menú degustación, se nota mucho.
Todos los vinos, los pocos vinos, están entre 20-32€. Bi más baratos ni más caros.
Saludos
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