Creo que había visitado el restaurante en 2 ocasiones anteriores y en 2 ubicaciones diferentes a la actual, por cierto, muy céntrica. Tenía muy buen recuerdo.
Leí la última reseña de Joan (por cierto, todas ellas muy completas) que el restaurante cerraba para volver a una de las ubicaciones anteriores, pero como tienda de productos gourmet.
Y esto fue la ocasión para visitarla de nuevo.
Como decía, una localización excelente, en la plaza del ayuntamiento, muy próxima al mar. Una carta con variados entrantes, entre ellos de anchoas (como no en L'Escala), segundos de carne y sobre todo pescados, y amplia propuesta de postres donde llama la atención la variedad de coulants.
En esta ocasión y como entrantes un pan de brioche con anchoas y mantequilla ahumada (combinación buenísima) y un tártar de tomate confitada con helado de aguacate, anchoas y pan crocante muy original y que disfrutamos.
Los segundos, corvina a la brasa con crema de champiñones, ajos tiernos y un toque de albahaca, excelente y un calamar de potera a la plancha con cous-cous y verduras excesivamente alto de sal, tanto el calamar como el acompañamiento, lo que hace pensar que en la cocina se les fue la mano con el salero.
Los postres, originales y buenos, un cremoso de chocolate blanco con manzana verde y aceite de albahaca y una bola de helado Ángelo.
Cena magníficamente acompañada con un Ull de Serp blanco, de Arché Pagès, 100% macabeo.
Una muy buena cena a pesar del calamar y deseamos los propietarios muchos éxitos en esta nueva aventura.