Había comido un par de veces en este restaurante hacía tiempo, por cierto, uno de los mejores arroces con bogavante que he comido hasta la fecha. Aprovechando el menú de Valencia Cuina Oberta fuimos a cenar con el menú de 30€.
Buena calidad en el producto y en las elaboraciones pero falta hilo conductor en algunos platos y un mayor equilibrio. Las manitas de cerdo rellena me parecieron soberbias, lo que no acabé de encontrar es la relación con la cigala que estaba totalmente enajenada del plato. Faltó algo que uniera los elementos o sacarlos en dos platos distintos. Aun así me parece un plato más que digno. La vieira muy buena pero no acababa de casar con la calabaza que no estuvo a la altura de la calidad del producto, de nuevo algo que falla pero resultado correcto. El bacalao con arroz de coliflor me pareció un plato redondo por su equilibrio y buen resultado, así como el secreto de cerdo ibérico que, pese a que salió demasiado seco (tal vez un punto de más en su paso por el horno) resultó un plato interesante y bien presentado. El postre correcto, sin más.
La carta de vinos es interesante, con precios algo elevados pero con una buena selección de espumosos y blancos, acorde a la cocina que aquí se practica donde destacan las elaboraciones marineras. Copas correctas y servicio atento pero con demasiado conversación entre ellos cerca de nosotros, algo que me parece falto de profesionalidad.
El local es de corte clásico, con cómodas sillas, buena distribución de mesas y una terraza preciosa mirando el mar.
En definitiva, un restaurante a tener en cuenta aunque más por lo arroces mirando al mar que por la elaboraciones de la noche. Pese a todo, algunos platos solo les queda pulirse un poco y serán sumamente interesantes. Volveremos de aquí un tiempo.
Pagamos con café y botella de Gramona III Lustros 45€. No lo incluyo en la caja de precio para no sesgar la media.