El local es rompedor. Merece la pena ir a cenar solo por el entorno, con muchos millones gastados en decoración, y bien gastados: fusión con aire neoyorkino-asiático, espectacular pecera que envuelve el comecor circular, barra central con unas lámparas brutales...Para verlo.
Gastronómicamente, pues hombre no te sorprende pero no se come mal. Intentan una cocina mediterranea de mercado y de autor sin grandes elucubraciones, pero se quedan en algún plato bueno y el resto normales.
Buena carta de vinos. Servicio flojo.
RCP: muy caro por la cocina, correcto por el entorno.
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