De momento el poder tener una mesa me costo Dios y ayuda, creia que el local seria mas pequeño pero el dia que me dieron mesa me choco mucho tan larga espera (no creo en absoluto que este lleno tantas veces entre semana y en pleno invierno).
Al llegar nos sentamos casi donde quisimos porque la recepción fue nula, el servicio del vino muy pobre, casi nos lo sirven con los postres; todavia estoy esperando la cerveza que pedí de aperitivo, la vajilla creo que el anterior cliente se quedo con hambre y la mordio, la comida fria, lo unico aceptable la cristaleria; con todo lo dicho, me parecio excesivamente caro para lo que nos ofrecieron en conjunto y lo que nos hicieron sufrir para tener una mesa.
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