Restaurante Mahé: Antes de reservar mejor consultar la carta por Internet


Tras haber leído diversos comentarios en la red, todos muy positivos, ayer por la noche, fuimos a cenar al restaurante Mahé en Montpellier .

Este restaurante abrió sus puertas en septiembre del pasado año, ocupando la plaza donde estuvo situado anteriormente otro restaurante (L'Aubergine). Al frente de los fogones está el Chef Richard Juste, quien es muy conocido en la ciudad, por haber sido propietario durante ocho años del restaurante "L'Idée Saveurs" en el centro histórico de Montpellier. Igualmente antes de instalarse por su cuenta, estuvo en los fogones, entre otros, de los conocidos restaurantes Le Chandelier et La Réserve Rimbaud.

El restaurante, tiene una pequeña barra de bar en la entrada, que preside la sala principal, rectangular, estrecha y con vistas a una terraza, que imagino que en verano debe ser muy agradable y dos pequeñas salas mas, en total debe tener una capacidad para unos 50 comensales. La decoración es minimalista y sencilla, sillas cómodas, mesas de madera pequeñas y desnudas, servilletas de tela, vajilla y cubertería correctas y buenas copas de marca "Le chef sommelier". Las mesas están muy pegadas las unas de las otras, nosotros tuvimos suerte y como llegamos pronto y pudimos escoger  estuvimos en una "relativamente aislada". El local es ruidoso. La sala está dirigida por Sabrina Delcros, compañera del Chef, secundada por dos camareras. El servicio de sala es correcto, pero le falta rodaje y es muy lento. El servicio del vino es prácticamente  inexistente, se ciñó únicamente al descorche de la botella solicitada y primera cata. La carta de vinos no es muy larga pero me pareció correcta.  El restaurante se llenó hasta la bandera.

La cocina, es esencialmente de producto y de temporada. La carta del restaurante, diferente al mediodía y por la noche, es cortísima, nunca había visto una carta de estas caracteristicas, de ahí mi aviso a navegantes del titulo de mi crónica. Presentan 2 menús , uno compuesto de 3 platos (Entrante, principal (pescado o carne) y postre) y el otro de 4 platos (el mismo +un plato de carne y de pescado). Platos a escoger en una carta con 2 entrantes, 2 principales, 1 queso y dos postres. Esta escueta carta cambia cada 15 días.

Nosotros optamos por el menú de 3 platos, que compartimos :

Como aperitivo, nos ofrecieron : Foie-gras, chutney de poire et cassis , foie-gras, chutney de pera y grosella negra.  Muy bueno, la lastima es que era algo difícil llevárselo a la boca, pienso que si hubiese estado presentado sobre un poco de pan hubiera sido mucho mas fácil degustarlo.

De entrantes, tomamos (todos los de la carta)

Ceviche de mulet, graines de passion, nage d'agrumes, radis meat, maki de ricotta. Ceviche de mujol, semillas de pasión, "nage" de citricos, rábanos meat, maki de ricotta.

Boeuf charolais maturé façon tataki, carottes en textures, tuile de polenta et huile d'algue. Buey charolés madurado como un tataki, zanahorias en texturas, teja de polenta y aceite de alga.

Ambos entrantes, elaborados con buenos productos frescos de proximidad. En el primero merece una mención especial el maki de ricotta , una delicatesen.  En el plato habían mas productos de decoración que de pescado y muy difícil de reconocer los sabores. El de buey, de gran calidad, estaba muy rico.

Como principales, tomamos (nuevamente todos los de la carta),

Dos de rouget Grondin, raviolis de champignons, risotto de céleri rave à l'huile de noisette, bouillon de coques au Nolly Prat ambré . Lomo de rubio, raviolis de setas, risotto de apio nabo al aceite de avellana, caldo de berberechos al Nolly Prat ambré

Pluma de cochon français, salsifis, patates douces aux épices, crumble de genièvre, jus court au thym. Pluma de cerdo francés, salsifis, batatas con especias, crumble de enebro, jugo corto al tomillo.

El rubio, perfectamente cocinado en cuanto a textura y tiempos, pero pecaba de insipidez, lo que parece curioso con el acompañamiento que llevaba. Lo mejor de este plato fueron los raviolis de setas, el resto del acompañamiento bastante falto de sapidez.

La pluma estaba deliciosa, bien cocinada y sabrosa, con un acompañamiento en el que se diferenciaban bien los diferentes sabores.

El pan que acompaño la parte salada fue bueno.

De postre tomamos,

Créméux de bergamote, crumble noisette, meringue givrée au citron. Cremoso  de bergamota, crumble de avellana, merengue escarchado al limón. Bueno, sin mas

(Las dos siguientes fotos, por imperativos técnicos de Verema aperecerán en el primer comentario)

Ganache chocolat 70%, poivre de Madagascar, infusion de menthe, sablé au grué de cacao. Ganacha cocolate 70%, pimienta de Madagascar, infusión de menta, "sablé" al cacao troceado.  Bueno.

Entre el final de la parte salada y los postres, esperamos mas de 20 minutos.

Para beber tomamos una botella de agua osmotizada y una botella de vino blanco crianza Chateau de Valflunès, Pourquoi  pas ? 2018 AOC/AOP Languedoc . Chateau de Valflaunès (Fabien Reboul vigneron). Cepajes 60% Roussanne, 30% Marsanne, 10% Vermentino, Agricultura sostenible, vendimias manuales. Vinificacion y crianza : Vino de prensa, desfangado en frio 48h, vinificacion a 20°C, fermentación durante 15 dias y crianza de 5 a 6 meses sobre lias, del que 15% en barricas. Es un vino con un potencial de guarda de 2 a 5 años. No conocía este vino y me gustó. Muy mineral, fresco, elegante, carnoso y largo en boca.

Dado la lentitud del servicio, entramos a las 20h y salimos a las 22h, decidimos no tomar café. Para pagar con tarjeta, aparentemente solo tienen un datáfono y tienes que ir a pagar a la barra.

La cuenta ascendió a 55 €/persona. Buena RCP. Cocina honesta, productos de temporada y de proximidad, bien cocinados, buenas raciones, presentaciones muy fotogénicas y muy coloreadas, que a mi parecer no haría falta hacerlas patentes en todos los platos, pues puede pasar, como lo resentimos, que los árboles no dejen ver el bosque. A mi parecer deberian crear una carta con al menos 4 platos en cada segmento y mejorar el servicio, hay muchos tiempos muertos. Habrá que seguir su evolución. No se si volveremos pronto porque tengo unos cuantos nuevos restaurantes que descubrir  y algunos de ellos parecen interesantes.

 

  • Aperitivo : Foie-gras, chutney de pera y grosella negra

  • Ceviche de mujol, semillas de pasión, "nage" de citricos, rábanos meat, maki de ricotta.

  • Buey charolés madurado como un tataki, zanahorias en texturas, teja de polenta y aceite de alga.

  • Lomo de rubio, raviolis de setas, risotto de apio nabo al aceite de avellana, caldo de berberechos al Nolly Prat ambré

  • Pluma de cerdo francés, salsifis, batatas con especias, crumble de enebro, jugo corto al tomillo.

  • Cremoso de bergamota, crumble de avellana, merengue escarchado al limón

  1. #1

    Joan Thomas

    Resto de fotos :

    • Ganacha cocolate 70%, pimienta de Madagascar, infusión de menta, "sablé" al cacao troceado

    • Chateau de Valflunès, Pourquoi pas ? 2018 AOC/AOP Languedoc

  2. #2

    Abreunvinito

    Empieza a ser frecuente que la carta sea corta y que sea necesario consultarlo por internet de forma previa para ver si te apetece o no las pocas opciones que existen.
    Además de hacer la reserva.
    Habrá que acostumbrarse.
    Saludos

  3. #3

    Socdesitges

    Platos visualmente muy atractivos, estoy contigo en que la carta es excesivamente corta, no sé si esto es bueno o malo o ambas cosas a la vez.
    Un abrazo

  4. #4

    Joan Thomas

    en respuesta a Abreunvinito
    Ver mensaje de Abreunvinito

    Veo difícil que pueda acostumbrarme a una carta tan corta. Cuatro o cinco platos por segmento me parece aceptable, pero menos, no me convence.
    Saludos

  5. #5

    Joan Thomas

    en respuesta a Socdesitges
    Ver mensaje de Socdesitges

    Pues yo tampoco lo se, pero una carta cortisima como ésta no me convence, es que no tienes casi opción.
    Un abrazo

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