Restaurante Ibidem en Castillo

Restaurante Ibidem

Datos de Ibidem
Precio Medio:
55 €
Valoración Media:
5.3 10
Servicio del vino:
4.5 10
Comida:
5.0 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
5.0 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Cantabria
Localidad: Castillo
Dirección:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 55,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)



2 Opiniones de Ibidem

El sábado 22 de agosto teníamos cita con nuestros buenos amigos vascos Jon (Gastiola) y su compañera Arantza para cenar en el restaurante Ibiden, situado en Castillo-Siete Villas (Arnuero), que habían reservado para las 21h00.

El restaurante del Chef cantabro Ruben Abascal, antiguo propietario del restaurante Los Brezos y ganador del IV concurso de cremas de queso La Casota celebrado en Madrid Fusión en el 2019, está ubicado desde agosto del 2019 en el antiguo Palacio de Armas de Alvear del siglo XVIII-XIX. En su cocina, a base de trampantojos, prima mucho mas la decoración y el golpe de efecto que el producto en si mismo. Para hacer una cocina de este tipo inspirándose en ciertos platos de los hermanos Roca, de Ferran Adrià, etc ... no cuenta solo la presentación... Por lo que me comentó Jon, que había estado en Los Brezos, hace ya bastante tiempo el menú apenas ha evolucionado desde entonces.

El restaurante está decorado de manera muy moderna, cuando entras impresiona (sientes un poco el mismo efecto que cuando ves los platos que te presentan). Nos situaron en una mesa grande y bien vestida en una sala junto al comedor principal. Las mesas son grandes y están bien vestidas, la vajilla y los cubiertos son contemporáneos, las copas de buena calidad. El servicio de sala, fue correcto, sin tiempos muertos, la explicación de los platos de los que no nos dieron ningún soporte escrito, ni aparecía en QR, fue cantado muy rápidamente y dando muy pocas explicaciones. El servicio del vino efectuado por la misma persona consistió en la presentación de la botella, descorche y primera cata. No vi la carta de vinos ya que fue el amigo Jon quien se encargó, como siempre, con tino de escoger los mejores vinos. Por lo que comentó la carta no era demasiado amplia y hubo dificultades para encontrar lo que hubiésemos deseado beber.

Tomamos la única opción presentada por el restaurante, el menú degustación

Paso a explicar lo que cenamos, ciertamente difícil, sin ningún soporte, pero espero que me perdonareis por las omisiones :

Aperitivo Mano. No recuero en absoluto lo que era y no me ha quedado ningún recuerdo

Barco de pesca con anchoas artesanas sobre tostaditas de sobao pasiego

Labios rojos sobre hielo, helado o sorbete de pimiento con sabor a anchoas

Olivo Bonsai, bajo la apariencia de unas olivas verdes hay unas bolas de queso de oveja, rellenas de anchoa y cubiertas de una especie de gelatina de oliva.

Estos tres snacks fue lo que mas me gustó de toda la comida y lo único que ha quedado presente en mi recuerdo, aunque los labios rojos estaban demasiado frios.

Mandarina entre vapores de nitrógeno liquido. La mandarina no era tal, su interior estaba relleno de foie gras, solo recuerdo los vapores...

Galletas Artiach. Tuve la sensacion de comerme una pastilla de mantequilla. Muy graso

(Las fotos correspondientes a los siguientes platos, aparecerán por imperativos técnicos de Verema, en el  primer comentario)

Arroz meloso con gamba. Nada que añadir, no lo guardaré en mi baul de recuerdos de arroces

Atún en salsa. Punto de cocción sobrepasado. Demasiado hecho .

Carne (?). No recuerdo lo que era, lo que si recuerdo es que no me impactó en absoluto

Los diferentes panes artesanos que acompañaron la parte salada fueron muy buenos

Postres :

Maceta (?)

Zapato con un pie dentro inmerso en un helado. No recuerdo de que porque estaba casi congelado.

Para beber tomamos :

una botella grande de agua,

una botella de vino blanco joven Ribera del Asón 2019 Costa de Cantabria Vino de la tierra Bodegas Vidular. Cepages Albariño 60% y Chardonnay 40%. Fermentación : depósitos de acero inoxidable a 17°. Muy fresco en boca, bien equilibrado y buena acidez. Se bebe muy fácilmente

una botella de Corpinnat Recaredo Terrers Brut Nature 2016. Celler Recaredo (Sant Sadurni d'Anoia) Cepajes 68% Xarel·lo, 20% Macabeo, 6% Monastrell, 6% Parellada. Agricultura ecológica y biodinámica. Vendimia manual. Nota técnica "La vinificación, la elaboración y la crianza se llevan a cabo íntegramente en Recaredo. Larga crianzaLa crianza en botella se realiza exclusivamente con tapón de corcho natural. El corcho es sostenible, reciclable y técnicamente idóneo para preservar el sentido originario de un vino espumoso de larga crianza. Degüelle manual sin congelarEl degüelle (expulsión de las lías de la segunda fermentación en botella) 14/04/2020 se realiza a mano sin congelar el cuello de la botella; profesionalidad artesana y respeto por el medio ambiente". Muy luminoso y fresco con burbuja muy fina con un carbónico muy refinado, y muy agradable en boca. Es un valor seguro con muy buena RCP.

Finalizamos con unos cafés.

La cuenta ascendió a 55,55 €/persona. RCP Correcta. Es un restaurante en el que el trampantojo y su puesta en escena es mas importante que la elaboración del  producto que hay en el plato. Comida que me pareció pesada y mantecosa. Felizmente, gracias a Jon y Arantza, lo mejor de la cena, sin ninguna duda, pasamos una estupenda velada, como cada vez que tenemos la oportunidad de reencontrarlos. Me gustará leer el comentario que me hará Gastiola, sobre mi opinión. Desde luego ni volveremos ni lo recomiendo.

  • Mano

  • Barco de pesca con anchoas artesanas sobre tostaditas de sobao pasiego

  • Labios rojos sobre hielo

  • Olivo Bonsai

  • Mandarina entre vapores de nitrógeno liquido

  • Galletas Artiach

... recuerdos!

Bueno, hace siglos que no escribo. No por falta de ganas, si no más bien por falta de tiempo y sobretodo porque ultimamente no podemos escaparnos mucho a darnos homenajes. No os preocupéis, este 2020 pensamos ponernos las botas !

Nuevo establecimiento por parte de los propietarios de Los Brezos, ya extinto el local, y ahora ubicados en un palacete reformado. No entraré a decir si me gusta más o menos, es cosa de cada uno, pero lo que si diré es que el cambio es a lo grande. De ahí el título del comentario.

Nos acercamos con la pequeña de la casa, un domingo. Había reservado ya con dos semanas debido a que sigue en su línea, lleno. La casa cambia mucho la percepción de Los Brezos, donde Rubén y su mujer han trabajado muchisimo estos años atrás, pero la esencia sigue siendo la misma. Me explico; solo menú. Original, pero solo menú sin saber lo que vas a encontrarte y, por desgracia todo preparado con anterioridad. Mila hubo platos que no pudo comer de la sal que llevaban.

En ningún momento se nos pregunto si eramos alergicos algún tipo de alimento, el tema de la sal, punto de la carne y pescado, etc. Eso deberían mimarlo un poco más debido a que habrá gente, como es nuestro caso, que no puede disfrutar de pleno la creatividad del cocinero.

El menú consta de 4 entradas, un pescado, una carne y el postre. Voy a ser sincero, no recuerdo la carne que comimos pero si mal no recuerdo era cordero.

La presentación de los primeros aperitivos llama la atención. Un pequeño olivo del que cuelgan unas falsas aceitunas, sus bolas de queso, pero esta vez con anchoa. De segundo aperitivo son unos falsos labios de anchoa y el tercero es un barco que en sus redes tiene tres sobaos con anchoa. Os puedo asegurar que la presentación es muy llamativa, pero a nosotros no nos gusto demasiado.

Segundo juego de aperitivo, la famosa falsa naranja. Si habéis estado en Los Brezos lo comistéis. A mi sinceramente poco me dijo, la fiera si que se puso morada.

Risotto con gambón o carabinero, no me acuerdo. Mila ni tocarlo, la fiera ni verlo y yo con el hambre que tenía rellené el estomago. Super salado.

El pescado, bacalao. Sin más la verdad. El bacalao salvo que sea excepcional a mi personalmente no me dice nada.

La carne no tengo casi ni recuerdo de que era. Mila cree que era cordero, pero lo dejaremos ahí.

El postre, un trampantojo de melocotón. Perfectamente diseñado, los tres iguales. Chocolate blanco a raudales con el toque del melocotón. Lo mejor de la comida.

Mención especial al pan, muy rico. Gastioala seguro que se relamería aquí.

La carta de vinos, en lo que concierne a las burbujas, poquitas referencias. Pedí una botella de champagne que ni recuerdo el nombre. Estaba bueno. 42€ si mal no recuerdo. La fiera se bebió dos kas de naranja a los que tuvimos que quitar el hielo a pesar de pedirlos del tiempo y sin hielo. Una Coca Cola Zero y una botella de agua acompañaron la comida.

La verdad, salimos con un sabor agridulce del local. Tienen aspectos clave por mejorar pero viendo la tónica de trabajo de los dueños estoy seguro que irán poco a poco mejorando todo en general.

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