Restaurante Ekaterina en Barcelona
  

Restaurante Ekaterina

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Datos de Ekaterina
Precio Medio:
25 €
Valoración Media:
7.4 10
Servicio del vino:
7.0 10
Comida:
7.0 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
8.5 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas:
Precio desde 25,50 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Lunes todo el día y martes noche

Teléfono

Restaurante Ekaterina Tarta de la casa y salami de chocolate Ekaterina Pelmeni de pollo y pavo y Filete Kotleta Ekaterina en Barcelona Blini de ternera y cerdo Restaurante en Barcelona Ensaladilla Oliver Restaurante Ekaterina Salo (pan de centeno con tocino) Ekaterina Surtido de encurtidos

1 Opiniones de Ekaterina

Con mi novia nos apetece ir a restaurantes algo exóticos y un ruso lo es sin duda (creo que sólo hay 1 ó 2 más en Barcelona) ,manera que tras ver que las críticas en la red eran buenas me dispuse a reservar (de hecho la primera vez que lo intenté para una noche de sábado estaba completo) y esperamos con curiosidad la cena.

El local es bastante pequeño. A pesar (fallo nuestro) de llegar con 20 minutos de retraso al segundo turno (avisé como es debido por teléfono) tuvimos que esperar a que acabara una pareja porque estaba a tope. Comentar que la sala es pequeña y bastante acogedora (podría serlo más de no tener la puerta de la calle tan cerca así como la barra), decorada con cuadros clásicos de personajes de la cultura rusa y con una lámpara de araña en el techo. Sillas bastante cómodas. Como detalle de la casa, una pastillita de mantequilla con pan blanco y negro para untar. 

Escogimos el menú que lleva el nombre del local (19.90 eur/pa sin bebida). El amable camarero-jefe de sala nos indicó que para dos personas no era posible tomar el de 24.90 que incluía agua y vino ya que suponía servir una botella para dos personas, así que optamos por el primero con bebida aparte. También nos comentó que de los cinco entrantes a compartir había que descartar uno (nos decidimos por uno de arenque). Comentar al respecto que es obvio tomar estas medidas ya que es un menú pensado para más gente y los números no saldrían.

Lo primero que llegó fueron unos encurtidos: pepinillos, col y tomates (me gustaron más estos últimos quizá porque no es habitual comerlos aquí así y resultaron mucho más sabrosos que los insípidos que solemos comprar...). Luego, Salo; pan de centeno (negro) con lonchitas de tocino y una especie de mostaza marrón picante que me recordó mucho al wasabi japonés. Un entrante contundente y sabroso que me encantó. Nos lo recomendaron maridar con un chupito de vodka (a 2 eur) que nos dijo que era de trigo. A casi cada plato el camarero nos hacía una breve y amena explicación, lo que se agradece y más por lo lleno de la sala. No soy muy fan de los destilados pero en un restaurante ruso no podía faltar... El tercero en llegar fue la ensaladilla (no hace falta decir rusa) Oliver y he de comentar que no fue de lo más destacado que probamos. Muy bien presentada en cilindro con guisantes, patata, zanahoria, huevo cocido y parece que fragmentos de jamón dulce y acompañada de una salsa tipo rosa al lado. El sabor era bueno pero no me acabó de impresionar. 

El último entrante fue quizá el mejor plato de la noche: blinis (1 por cabeza) rellenos de carne de cerdo y ternera acompañados por nata agria. Riquísimos, son algo omnipresente en la gastronomía rusa y serían muy parecidos a una crêpe aunque en este caso tenían forma cilíndrica envolviendo el relleno. Me encantó su sabor potente y delicado a la vez. 

Comentar que tomamos dos copas generosas de tinto de la casa L'Arnot Terra Alta (2,70 eur cada una solamente y servidas en buenas copas). Como nos comentó textualmente, el vino de la casa ha de ser un buen vino. Cierto que no decepcionó: tinto joven pero que acompañó muy bien la cena. Pedimos también una agua de medio litro (1,80 eur).

Los platos principales quizá no tuvieron el nivel de alguno de los entrantes. Compartimos entre los dos unos pelmeni (especie de tortellini) rellenos de pollo y pavo que resultaron algo insípidos. Al lado, nata agria y la mostaza picante para condimentar al gusto. Sí que era más bueno el filete ruso (en forma de hamburguesa pero con sabor a albóndiga) que estaba acompañado de puré de patatas y un pepinillo. Estos platos a la carta costaban 7,50 eur y los entrantes entre 4,50 y 7. 

De postres escogimos tarta de la casa, muy rica, formada por capas de bizcocho. Parecía que llevaba almendra, pero esta vez no nos dieron ninguna explicación. En la base había miel que la hacía más sabrosa aun. El otro fue un curioso salami de chocolate, rodajas cilíndricas de bizcocho de chocolate con frutos secos incrustados (tipo mortadela con olivas) que estaba también de rechupete. Los precios de los postres a la carta rondan los 4,50 eur. 

Pagamos con todo poco más de 25 por cabeza y he de reconocer que nos quedamos muy llenos. Una agradable sorpresa por la novedad de la comida, la variedad y cantidad de todo, el nivel de la cocina, la amabilidad del único camarero que se multiplicó para atender toda la sala, el trato al vino y el precio. Para apuntarlo en mi Top 10.


 

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