Restaurante 5 gustos en Valladolid
  

Restaurante 5 gustos

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Datos de 5 gustos
Precio Medio:
42 €
Valoración Media:
6.0 10
Servicio del vino:
5.0 10
Comida:
7.0 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
5.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Mediterránea
Vino por copas: No
Precio desde 42,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos noche y lunes

Teléfono

Restaurante 5 gustos Semifrío de haba tonka 5 gustos Nidos de crema de manzana 5 gustos en Valladolid Arroz meloso de chipirones Restaurante en Valladolid Croquetas de cordero y de espinacas y parmesano

1 Opiniones de 5 gustos

Local distribuido en dos alturas. En la planta de calle está el bar, con una amplia barra y unas cuantas mesas altas bien espaciadas, donde en otras ocasiones hemos disfrutado de las buenas tapas y raciones de picoteo de las que disponen. En el sótano encontramos el restaurante, que teníamos ganas de conocer después de las buenas experiencias reseñadas en el espacio más informal del bar. Se pasa de una planta a otra descendiendo por una escalera en cuyo hueco hay una gran vitrina rellena con multitud de botellas de vino, si bien su función es decorativa, no se trata de una vinoteca. La sala propiamente dicha no es muy grande, habrá espacio para unos 30 comensales en mesas amplias y con una buena separación. Cubertería y vajilla de corte moderno y copas Schott.

La carta se compone de varios entrantes para picar con guiños a la zona de procedencia de la castellonense Palmira Soler, responsable de los fogones. Mientras elegíamos, como cortesía de la casa nos sirvieron unos palitos de pan con huevas de bacalao ahumadas, de intenso sabor marino. Entre los primeros disponibles elegimos unas croquetas, que fueron mitad de parmesano y espinacas y el resto de cordero. Bonita presentación y la croquetas cremosas, pero sin llegar a la fluidez. Completamos los preliminares con una coca de vieiras con tomate seco y praliné de avellanas, en la que quizás lo más flojo era la propia vieira, grande pero escasa de sabor. Lo que más fríos nos dejó de la comida.

En cuanto a los platos principales, la carta ofrece un par de arroces melosos, rossejat de sepia, algún pescado y varias carnes. Nosotros, por la procedencia de la cocinera, íbamos con la idea de alguno de los arroces, y finalmente nos decantamos por el de chipirones. La elección fue acertada, y tras presentárnoslo en la cazuela donde se había cocinado nos lo sirvieron ya emplatado y con una fuente al medio para servirse quien quisiera repetir. Sabroso y en su punto, no nos decepcionó en absoluto.

De los 5 postres de la carta nos quedamos con los nidos de crema de manzana y el semifrío de haba tonka, ambos con buena presentación, aunque si tuviera que elegir me quedaría con el segundo, que me pareció más original. Un par de buenos cafés remataron la faena.

El capítulo vinícola se resuelve con una carta donde habrá para elegir 5-10 espumosos, del orden de 10 blancos y alrededor de 20 tintos, completados a la hora del postre con algún dulce por copa. La mayoría, como es habitual, procedentes de la zona, pero con opción de probar alguno de regiones más alejadas. Inflación con respecto a tienda muy razonable, en torno a 1,5-2x. Escogimos un Valdesil godello sobre lías (22€), un valor seguro, que llegó un poco pasado de temperatura aunque de inmediato nos trajeron una cubitera que resolvió la cuestión.

El servicio fue en todo momento atento y esmerado, pero sin llegar a atosigar. Me pareció, como la propia barra, una buena opción que se desmarca de la mayoría de propuestas de la ciudad. Volveremos

 

 

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