Restaurante Kailash Restaurante Tibetano en Barcelona
  

Restaurante Kailash Restaurante Tibetano

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Datos de Kailash Restaurante Tibetano
Precio Medio:
22 €
Valoración Media:
6.5 10
Servicio del vino:
4.0 10
Comida:
7.0 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
8.5 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Asiática
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 22,38 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Lunes todo el día y domingo noche

Teléfono

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1 Opiniones de Kailash Restaurante Tibetano

Tenía ganas de probar un tibetano y me hacía gracia el Kailash (nombre de una montaña sagrada del Himalaya) por sus referencias y porque no está muy lejos de mi casa. El local es bastante pequeño y está decorado con cuadros del llamado "Techo del Mundo" así como objetos relacionados con la religión budista que le dan un aspecto algo Zen. Destaca por lo tranquilo del mismo, ya que incluso la gente que cenaba parecía estar varios escalones por debajo en cuanto al volumen de la voz comparándolo con la media de Barcelona.

El camarero, muy amable, nos recomendó probar un plato combinado y unos momos en lugar de un menú especial para dos que valía 45 euros pues dijo que había bastante comida y sólo lo recomendaba para gente con mucho apetito. 

El plato combinado Tibet (15,18 eur IVA inc) llevaba lo siguiente: un momo relleno de carne (los momos son una especie de raviolis de forma variada), arroz basmati, una salsa que llevaba tomate no picante, un poquito de pan tibetano (no muy distinto al nan indio, quizá podrían haber puesto algo más), pollo con bambú al curry (muy rico), unos tallarines con verduras también bastante buenos y dos empanadillas: una de verdura y otra de patata. Con este repertorio te puedes hacer una idea de la gastronomía tibetana en la que algunos platos te pueden recordar a comida de otros países asiáticos. 

Para beber tomamos unas copas de vino tinto de la casa (2.20 eur), buena cantidad pero el envase la verdad como las que te ponen en un bar de chinos. El precio era muy asequible y entiendo que tampoco se pueda esperar mucho más en este tipo de gastronomía. Un agua de medio litro (1.98 eur) completó la parte líquida que acompañó la comida.

Los momos variados (10 en total con 2 de cada tipo, ideal para compartir una pareja) eran de carne (igual que el del plato combinado), de queso, de tofu, de verdura y de patata. Nos gustaron sobretodo los de patata y verdura, aunque no había ninguno que desentonara. Lo acompañaba un poco de ensalada de bolsa. Por este plato se pagó 13.20 eur.

De postre compartimos para probar los dos un Lassi de mango (ya lo conocía de algún restaurante indio) muy rico aunque ración un poco pequeña igual que el otro postre: puding de arroz con leche con frutos secos y cardamomo. No soy muy amante de arroz con leche pero este me gustó bastante: las especies le daban un toque dulce bastante exótico y no se hacía pesado. El precio de cada uno era de algo más de 3 euros, bastante asequible que justicaba que las cantidades no fueran excelsas. 

Acabamos, cómo no, con dos tes. El primero (dulce), un chai nepalí con cardamomo, jengibre, canela, leche y azúcar. Me gustó bastante aunque estoy más acostumbrado a que no lleven leche. El otro, que por cierto tenía ganas de probarlo desde hacía mucho tiempo, era el Bod-ja, el famoso té tibetano salado batido con mantequilla y leche (allí se hace con leche de yak, ese animal familia de la vaca que han domesticado en aquellas duras tierras). El gusto es muy curioso (me temía que no pudiera acabarlo) ya que recuerda más a una sopa que no a una infusión. Al parecer es muy apreciado allí y hay gente que puede tomar decenas de tazas al día. Muy curiosa la experiencia (se nota salado pero sin exagerar y los sabores están bastante integrados, no es nada basto) pero no para consumirlo con frecuencia. Cada uno costaba 1.87 euros. Hay que hacer constar, como detalle a mejorar, que los precios de la carta (no de los menús) no incluían el IVA, aunque en este caso por lo moderado de los mismos se puede tolerar.

En resumen, una buena experiencia probando una comida que sin ser totalmente desconocida te sorprende en algunas cosas. Un lugar tranquilo, muy adecuado para parejas e incluso para una primera cita ya que el ambiente es agradable, la decoración bastante lograda, la comida no tiene sabores exagerados excepto el té salado y el precio es moderado. Considero que es un sitio más de invierno, eso sí. 

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