Restaurante Bodega La Aldeana 1927

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Datos de Bodega La Aldeana 1927
Precio Medio:
39 €
Valoración Media:
6.2 10
Servicio del vino:
6.0 10
Comida:
7.0 10
Entorno:
6.0 10
Calidad-precio:
5.0 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas:
Precio desde 39,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


2 Opiniones de Bodega La Aldeana 1927

En invierno y con lluvia, la carpa exterior se hace complicada a pesar de la instalación de estufas para caldear, pero alguna gotera hace difícil disfrutar de la comida con el abrigo puesto. Así que hicimos media comida bajo la carpa, hasta que dispusimos de un par de mesas en el interior para trasladarnos. Aquí la cosa gana mucho en invierno (en verano y sin sol, la calle es una delicia) con ambiente de taberna clásica con sus toneles marcados a tiza, sus botellas de destilados a la vista, estanterías de botellas muy viejas que debieron heredarse de la antigüa bodega, hoy bien llevada por su chef que entra y sale de cocina continuamente. Las mesas son de madera, sin mantel, sillas variadas, muy poco espacio pero tenemos suerte en colocarnos al otro lado de la puerta, copas correctas y un servicio amable, cercano y efectivo con un buen ritmo de salida de platos desde cocina.

La carta de bebidas tiene suficiente amplitud para una taberna de barrio, con opciones por copas de más vinos de lo habitual; hay presencia de vinos poco frecuentes con poca amplitud de horquilla de precios en los blancos, unos pocos rosados y cavas/champagnes y suficientes tintos con, aquí sí, opciones más variadas en precios con buena mezcla de clásicos y novedosos. Una segunda cara de la carta aporta unos pocos vinos más de cada tipo, sin saber muy bien el por qué de la repartición.

Comenzamos con cervezas de presión, vermut casero de su tonel, alguna coca cola y aguas grandes sin gas. En vinos y, dado el tipo de cocina, nos fuimos a por burbujas, empezando por At Roca brut nature reserva (18,90€) bien servido de temperatura y dado a catar y primer servicio; seguimos tras cambio de copas propuesto (¿hace falta preguntar?) con un par de botellas de Louis Perdrier brut excellence (15,25€) que gustó más.

La carta de comidas es similar físicamente a la de bebidas pero a una sola cara; el resto viene cantado a pié de mesa con las novedades de cocina para ese día con bastantes opciones descritas y que te sobrepasan en la información porque son complejas en sus ingredientes y elaboración; el problema es que son muy apeticibles y te cambian el planteamiento inicial sin disfrutar de la elección sosegada. A eso se añade un plato de cuchara como especialidad del día y que casi siempre hay que pedir porque merece la pena.

Seis para comer compartiendo platos al centro, pensados en general para compartir entre dos comensales, con lo que pueden quedarse cortas las raciones en grupos más numerosos. Un apetecible pan (dicen que de Machín) más unas aceitunas y altramuces que trajeron a los que llegamos primero, fue el aperitivo a lo que tomamos para comer:

. cremaet de bravas (6,95€): unas patatas mini (poco más que aceitunas gordal) con salsa harissa y alioli cremaet. Merece la pena probarlas.

. pimientos, rejos: anunciado como algo picante pero creo que hoy se olvidaron de ponerlo. Bien presentado.

. coca de dacsa con anchoa x 3 unidades (3,90€): coca de maiz, anchoa, cebolleta, huevo cocido y tomate rallado. Sencillo, bien de sabor pero no repetiría.

. sepionet aniversario x 2: una versión de su recomendable sepionet a lo brut: sepionet limpio y relleno con longaniza morcilla y habas. Cualquier versión merece mucho la pena. Muy recomendable.

. ensalada de túnido de temporada x 2: en realidad son tacos de ventresca poco hecha y con algunas verduras, tomate y encurtidos  (taperas) pero sin verduras de hojas con una base de salsa de piparras y alguna fruta de temporada. Cumple bien a pesar de elementos tan diferenciados.

. el cerdo que se fué al campo a por setas y volvió con queso x 2: sobre un buen rebollón a la plancha, trozos de carne magra de cerdo fileteada poco hecha y coronado por el queso parmesano en láminas y aromatizado con romero. Buenos elementos, buena materia prima, bien hechos, pero algo superpuestos sin más. Buena presentación y buen sabor.

. uvas y judiones x 2: una mezcla con los judiones bien cocidos con uvas boletus pimiento de Padron y queso parmesano, formando una mezcla de elementos que no acabé de encontrar el nexo de unión entre ellos, aunque por separado están buenos todos ellos, especialmente los judiones.

. plato del día: lentejas Servido en perol de hierro, buena ración individual al plato, buena cantidad de tropezones y legumbres con buena cocción. Éxito.

. trufas de arnadí x 6 unidades: a modo de trufas de chocolate con el interior de arnadí. Poco intenso de azúcar y textura casi blanda, para comer de un bocado. Bueno y hay que probarlas.

. torrija con helado de vainilla x 2: en lugar de pan utiliza coca casera de llanda. Buena textura, sin cargar de dulce, algo tostada y caramelizada. Bien.

. Paulova: sobre una base de galleta con merengue seco membrillo reducido a vermut, nata montada y frutas del bosque. Compleja pero correcta.

. cremaet (segundo premio de Valencia): muy bueno en su preparación y consistencia y algo menos intenso en su sabor. Recomendable. Otros optaron por otro tipo de cafés, bien preparados.

Es una cocina de gastrotapas con buena imaginación qe recuerda a su origen en el Baret de Miquel. Un éxito entre los primerizos del lugar. Más una buena sobremesa para despedir el año. Y ¡¡ya no llueve!!

 

Una antigua bodega replanteada hacia una cocina creativa en formato de gastrotapas planteadas para compartir entre dos, por su tamaño (más ración que tapa).

Tiene unas mesas en el interior al modo de las bodegas del Cabanyal, donde se ubica, en el rango de bar de barrio y una amplia zona lateral en zona peatonal a modo de terraza. Muchas botellas en barra, donde también hay opción de comer / tapear, barriles antigüos, cámaras de madera, barra de marmol. No hay decoración, sino mesas y sillas en el interior y fuera que resultan cómodas, sin mantel, servilletas de papel-tela, cubiertos sencillos, copas variopintas. Todo lleno, dentro y fuera.

Para comer y sobre la mesa, unos altramuces y aceitunas y una bonita cesta de unas lonchas de pan algo seco mientras lees una carta de comidas a una cara y plastificada, donde encuentras un listado de gastrotapas con una corta explicación muy orientativa de su composición y planteamiento. Algunas han adquirido carácter de clásicos recomendables: cremaet de bravas, sepionet a lo brut, mulladors... Se completa con alguna opción especial para ese día.

Para beber hay una carta de vinos con algunos por copas, con suficientes opciones y variedad aunque no se oferta mucho en las mesas donde la cerveza y el agua son más socorridas y frecuentadas. Opté por una copa de blanco Hermanos Lurton, servido en la barra y traida la copa a la terraza sin ver la botella y, lo peor, servido en una copa de Jerez con lo que además se quedó corta de tamaño; increible. Se hizo necesaria otra copa, de tinto, un Priorato, L´Obac que resultó demasiado verde.

Para comer y con la recomendación acertada de las cantidades para elegir el número de platos:

. gambas y morro (fuera de carta): en fritura como si fuera a la andaluza, poco rebozo, nada de aceite, muy crujiente y servido en una especie de florero cuadrado, incómodo de sacar y que estando bueno de sabor, son dos ingredientes, uno al lado del otro.

. sepionet a lo brut: sepionet (con su tinta) a la plancha, con salsa mery y aceite de morcilla y rociado con unos cacaos triturados como decoración superior. Muy bueno de sabor, tierno, con sus patitas. Muy recomendable.

. cous cous de pulpo (fuera de carta): sobre un amplio plato hondo con la preparación del cous cous más una olla con el guiso de pulpo con garbanzos. Algo más especiado se agradecería. Amplia ración y buena cocción.

. torrija de coca con helado de turrón: una versión de torrija con esa coca "boba" tan propia de las casas hace unos años, bien hecha y sobre la cual se coloca con grave inestabilidad el helado de turrón, algo falto de sabor de almendra. De nuevo dos elementos poco integrados entre sí.

. un cremaet bien preparado

¿El estilo? Pues en la dirección (aunque alejado en calidad de elaboración, integración y creatividad) del Baret de Miquel, donde se formó (entre otros sitios) el chef Alfonso García que usa un buen producto y que necesita mejorar el tema de vinos en su planteamiento y servicio.

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